TODOS LOS SANTOS

viernes, 24 de junio de 2011

LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA



"Profeta de soledades...

Desde el vientre escogido ,

fuiste tú el pregonero,

para anunciar al mundo

la presencia del Verbo.



Cuerpo de duro roble,

alma azul de silencio;

miel silvestre de rocas

y un jubón de camello.



No fuiste, Juan, la caña

tronchada por el viento;

sí la palabra ardiente

tu palabra de acero.



En el Jordán lavaste

al más puro Cordero,

que apacienta entre lirios

y duerme en los almendros.



Sacudiste el azote

ante el poder soberbio;

y, ante el Sol que nacía

se apagó tu lucero.



Por fin en un banquete

y en el placer de un ebrio,

el vino de tu sangre

santificó el desierto.



Profeta de soledades,

labio hiciste de tus iras,

para fustigar mentiras

y para gritar verdades".



En este himno de las primeras Vísperas de su fiesta, se halla sintetizada toda su vida.

La vida del Precursor está cuajada de milagros aun antes de nacer: Milagro dentro de la esterilidad y ancianidad de sus padres: "No temas, Zacarías, - oye de labios del ángel, mientras ofrece incienso en el templo -, tu oración ha sido escuchada y tu mujer Isabel, te dará un hijo a quien pondrás por nombre Juan. Será grande delante del Señor, y el Espíritu Santo le llenará desde el seno de su madre".

Otro prodigio: El anciano Sacerdote duda de la veracidad de cuanto le dice el Arcángel San Gabriel de parte de Dios y queda mudo... hasta el día del nacimiento del Bautista que se le suelta su lengua y comienza a alabar a Dios que ha hecho maravillas.

Pero antes de este segundo milagro existió otro: el único acaecido a los hijos de mujer: Fue santificado en el mismo seno de su madre al recibir la visita de su primo que será el mismo Salvador de la humanidad y que está recién encarnado en el seno de María, prima de su madre Isabel. "En cuanto oí tus palabras, dice Isabel a María, el niño saltó de alegría en mi vientre".

Por ello bien podía su padre Zacarías, lleno del Espíritu Santo cantar, con gozo, y profetizar lo que sería aquel hijo suyo: "Tú, hijo mío, serás llamado Profeta del Altísimo; porque irás ante la faz del Señor para preparar sus caminos y anunciar a su pueblo la nueva de la redención de sus pecados".

La vida de Juan será muy original. Quizá perteneció a los qumramitas. Lo cierto es que llevaba una vida muy austera y que iba predicando por todas partes: "Preparad los caminos del Señor. Enderezad sus sendas. Que todo valle se rellene y todo monte se allane... Ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles y el árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego...".

La misión de Juan es ésta: "Ahí, tenéis al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo... seguidle".

La Natividad de San Juan Bautista, seis meses antes que la de Jesús, es como la Navidad del verano. Todos los años la celebramos con un gozo apropiado. El ángel le había anunciado a Zacarías: «Muchos se alegrarán de su nacimiento». Por esto, pide la Iglesia en este día «el don de la alegría espiritual». El prefacio recuerda con detalle la misión de Juan Bautista: desde antes de nacer, con ocasión de la Visitación de María, después en el comienzo de la vida pública de Jesús y, por fin, en el testimonio supremo de su martirio.

Juan es, ante todo, el enviado de Dios, el testigo de la luz, el que profetizó a Cristo y lo mostró a los hombres.

Al celebrar la solemnidad del Precursor, hemos de estar atentos, por nuestra parte, para reconocer a Cristo, el sol de lo alto que nos visitará en la Eucaristía y para llevar una vida entregada a su servicio, con el ardor y el interés de aquel de quien dijo Jesús: «Juan era la lámpara que arde y alumbra» (jn 5, 35).

Las hogueras de la noche de San Juan quizás sean un vestigio de las fiestas paganas del solsticio de verano pero resultan plenamente concordes con esta fiesta cristiana, en la que todo nos habla de luz.

En el Show de Patty Duke de comienzos de los años sesenta, Patty Duke hacía el papel de dos primos idénticos (algo interesante, aunque imposible). Los primos comparten algo del mismo acervo genético, pero no lo bastante como para ser idénticos. Sin embargo, fuera de los hermanos y las hermanas, los primos son nuestros parientes más cercanos. En los Estados Unidos los primos hermanos se consideran demasiado emparentados como para casarse.

Los primos son familiares interesantes. No tenemos que asociarnos con nuestros primos como hemos de hacerlo con nuestros hermanos, y, en algunos casos, podemos ni siquiera saber quiénes son nuestros primos. Si tenemos relación con ellos, ello permite algunas de las mismas y fáciles familiaridades que provienen de haber compartido muchas de las mismas funciones y tradiciones familiares, pero sin tanto estrés.

A Juan el Bautista y a Jesús se les ha llamado tradicionalmente primos porque sus madres estaban emparentadas. Nacieron con seis meses de diferencia uno del otro en ciudades no demasiado alejadas entre sí. Aunque la Biblia no lo diga, deben haberse encontrado en bodas y funerales de la familia. Juan comenzó su ministerio público unos pocos años antes que Jesús, y acabó aquél diciendo que meramente había preparado el camino para Jesús.

Cuando buscamos amigos y aliados, los primos pueden ser una de nuestras mejores fuentes. Ya saben algo acerca de nosotros y de nuestra historia. Si se les da la oportunidad, los primos a menudo pueden convertirse en buenos amigos.

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