TODOS LOS SANTOS

sábado, 30 de enero de 2010

SAN LESMES +1100


Un santo tan burgalés como el Cid, su contemporáneo, y cuyo sepulcro se venera en la iglesia de su nombre en Burgos, ciudad de la que es patrón. Ahora bien, como suele ocurrir con los santos, su lugar de nacimiento es muy otro, y al saber que Lesmes es una adaptación fonética de Adelelmo, quizás empiece a sonarnos a menos castizo y castellano.

En realidad era del otro lado de los Pirineos, de Loudun, en el Poitou, y debía de llamarse Adelelme, o, aún más a la francesa, Aleaume. Nació de una familia acaudalada, y después de repartir sus bienes entre los pobres vistió las ropas de uno de sus antiguos criados y fue en peregrinación a Roma.

Más tarde fue monje y llegó a ser abad del monasterio de La Chaise-Dieu, fundada por el Beato Roberto, en la Auvernia, hasta que Constanza, que era de origen borgoñón, la esposa del rey castellano Alfonso VI, le llamó a España para introducir la liturgia romana en sustitución de la mozárabe.

Lesmes fundó en Burgos el monasterio benedictino de San Juan Evangelista, y allí se dedicó a atender a las necesidades de los peregrinos de Santiago, quizá recordando los lejanos tiempos en que él también peregrinaba, y al cuidado de los enfermos. El despliegue de caridad religiosa al servicio de todos y especialmente de los enfermos, hasta su muerte el año 1097, le mereció el ser considerado por Burgos como su Santo Patrono.

Este francés, al que imaginamos siempre con los severos, rígidos trazos de la iconografía románica, se identificó tanto con su ciudad de adopción que casi hemos llegado a olvidar que vino de otras tierras; para hacer a Castilla y a España más universal, según el modelo de Roma, y para fundirse servicialmente con la etapa de Burgos en el camino de Santiago, viendo cómo su nombre se iba transformando en boca de los burgaleses, haciéndose pronunciable para ellos, hasta quedar convertido en un signo más de su entrega total a una misión.

Un siglo después se hace célebre en Burgos otro San Lesmes, compañero de retiro en la sierra de la Demanda, de San Julián, el futuro obispo de Cuenca y antiguo profesor de Teología en el Estudio General de Palencia. Con motivo de una grande hambre, el segundo san Lesmes destaca por sus esfuerzos en remediarla, procurando provisiones para los pobres.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

jueves, 28 de enero de 2010

ENSÉÑANOS SEÑOR COMO BUSCARTE


Señor Dios, enséñame dónde y cómo buscarte,
dónde y cómo encontrarte...
Tú eres mi Dios, tú eres mi Señor,
y yo nunca te he visto.

Tú me has modelado y me has remodelado,
y me has dado todas las cosas buenas que poseo,
y aún no te conozco...
Enséñame cómo buscarte...
porque yo no sé buscarte si tú no me enseñas,
ni hallarte si tú mismo no te presentas a mí.

Que te busque en mi deseo ,
que te desee en mi búsqueda.
que te busque amándote
y que te ame cuando te encuentre.

Amén.

San Anselmo de Canterbury

domingo, 24 de enero de 2010

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL

La conversión de San Pablo es uno de los mayores acontecimientos del siglo apostólico. Así lo proclama la Iglesia al dedicar un día del ciclo litúrgico a la conmemoración de tan singular efemérides. Saulo, nacido en Tarso, hebreo, fariseo rigorista, bien formado a los pies de Gamaliel, muy apasionado, ya había tomado parte en la lapidación del diácono Esteban, guardando los vestidos de los verdugos "para tirar piedras con las manos de todos", como interpreta agudamente San Agustín. De espíritu violento, se adiestraba como buen cazador para cazar su presa. Con ardor indomable perseguía a los discípulos de Jesús. Pero Saulo cree perseguir, y es él el perseguido. Mientras iba camino a Damasco en persecución de los discípulos de Jesús, una voz le envolvió, cayó en Tierra y oyó la voz de Jesús: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?" Saulo preguntó: "-¿quién eres tú, Señor?" Jesús le respondió: "-Yo soy Jesús a quien tú persigues. -¿Y qué debo hacer, Señor?". Pocas veces un diálogo tan breve ha transformado tanto la vida de una persona. Cuando Saulo se levantó estaba ciego, pero en su alma brillaba ya la Luz de Cristo. "El vaso de ignominia se había convertido en vaso de elección", el perseguidor en apóstol, el Apóstol por antonomasia. Desde ahora "el camino de Damasco, la caída del caballo", quedarán como símbolo de toda conversión. Quizá nunca un suceso humano tuvo resultados tan fulgurantes. Quedaba el hombre con sus arrebatos, impetuoso y rápido, pero sus ideales estaban en el polo opuesto al de antes de su conversión. San Pablo será ahora como un fariseo al revés. Antes, sólo la Ley. En adelante únicamente Cristo será el centro de su vida. La caída del caballo representa para Pablo un auténtico punto sin retorno. La vocación de Pablo es un caso singular. Es un llamamiento personal de Cristo. Pero no quita valor al seguimiento de Pablo. "Dios es un gran cazador y quiere tener por presa a los más fuertes", dice un autor. Pablo se rindió: "-he sido cazado por Cristo Jesús". Pero pudo haberse rebelado. Normalmente los llamamientos del Señor son mucho más sencillos, menos espectaculares. No suelen llegar en medio del huracán y la tormenta, sino sostenidos por la suave brisa, por el aura tenue de los acontecimientos ordinarios de la vida. Todos tenemos nuestro camino de Damasco. A cada uno nos acecha el Señor en el recodo más inesperado del camino. * También nosotros necesitamos de una personal conversión para ser instrumentos dóciles y eficaces en la tarea de la nueva evangelización. encuentra.com
Hoy, lunes 25, día de la conversión de San Pablo:
Quiero qué llegue mi mensaje de conversión también, por qué no podemos que darnos sin la lucha constante que supone la conversión día a día minuto a minuto, una lucha seria y perseverante para defender y crecer en la gracia de Dios. en suma, "la santidad personal de cada uno" Por qué Dios quiere que seamos todos santos y eso no se consigue sino es con la conversión del corazón contante mente, y sobre todo con la ayuda de Dios Padre, y Nuestro Señor Jesucristo, en colaboración de nuestra Madre Mediadora de todas las Gracias.

Mercedes Ramos

jueves, 21 de enero de 2010

SANTA INES MARTIR (AGNES)


Con el martirio de Sebastián había dado comienzo en Roma la persecución de Diocleciano. Parece que el de Inés señaló sus últimos meses (305). Después del militar, una chiquilla de doce a quince años. Cuentan los mismos padres de Inés que ésta se les escapó de casa para ir a proclamar su fe entre las autoridades, y que fue condenada en un principio a la hoguera y luego a ser decapitada. Se puede hacer un juego de palabras, en latín, entre el nombre de Inés (Agnes) y cordero (Agnus). No han faltado artistas y oradores que lo hayan hecho. La semejanza de la joven cristiana con el Cordero de Dios encierra, en efecto, un profundo simbolismo: en el sacrificio de Inés, el Cordero inmolado sigue ofreciendo a Dios el homenaje de su sangre. Por esto, la debilidad de la adolescente fue asumida por la fuerza de Cristo. El mundo cristiano - que inmediatamente después de las persecuciones podía venerar por todas partes gran número de mártires se sintió maravillado por el testimonio de esta jovencita, y, como dice San Jerónimo, «todas las lenguas ensalzarán pronto la vida de Inés».


San Ambrosio lo admira:"¡Qué halagos empleó el perseguidor para seducirla! ¡Qué esfuerzos para que aceptara el casamiento! Pero es otra su vocación. Esperar que me vais a convencer, sería hacer injuria a mi Divino Esposo. El primero que me ha escogido, ése recibirá mi fe. ¿Por qué tarda el verdugo? Perezca este cuerpo que, a pesar mío, puede ser amado por los ojos de la carne.

Después, continúa San Dámaso, "pisoteó valientemente las amenazas y el furor del tirano que hablaba de quererla entregar a las llamas. Con sus débiles fuerzas dominó un tremendo terror".

Ante la amenaza contra su virginidad, responde, en frase de Prudencio: "Cristo no olvida a los suyos; está con los que aman la pureza"...

Ante el último suplicio, "permanece de pie, firme y serena. Reza e inclina la cabeza; mientras tiembla el verdugo y su rostro palidece"... «Un solo golpe basta para tronchar la cabeza. La muerte llega antes que el dolor". Así describen su martirio, por la fe y la virginidad, San Ambrosio y Prudencio.

domingo, 17 de enero de 2010

TIEMPO PERDIDO

El tiempo que no dediquemos a ser santos, es tiempo perdido.

Ya lo dice el Apóstol San Pablo que todo lo que hagamos, ya sea comer, beber, o
cualquier otra cosa, lo hagamos para la gloria de Dios, es decir, para ser santos.
La voluntad de Dios es que seamos santos, y no hay mayor objetivo en la
vida que éste de llegar a la santidad. El demonio solo teme que nos decidamos de una vez por todas a ser santos, porque sabe que cuando gustemos el primer bocado de la santidad, nos habrá perdido para siempre, porque la santidad es tan sabrosa que una vez entrevista, nos da cada vez más hambre de Dios y de santidad y ya el demonio no nos puede detener de ninguna forma.

Por eso es que el demonio
hace todo lo posible para que los hombres pasen la vida entretenidos en milbagatelas y viviendo descuidados y sin pensar en sus destinos eternos.
Los
distrae del pensamiento de la muerte, que a todos nos sobrevendrá, y así cosecha innumerables almas para su Infierno.

Es tiempo de despertar y ser patriotas y
héroes, porque el que se santifica es el que más ama a su Patria y es el gran benefactor de la humanidad.

¿Queremos hacer algo por el mundo, por los hombres,
por Dios? Tratemos seriamente de ser santos, y haremos mucho, haremos todo lo que puede hacer un hombre en este mundo y en el otro.

TÚ TAMBIEN PUEDES SER SANTO

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VIRGEN CON CUATRO SANTOS

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Como el océano recibe todas las aguas, así María recibe todas las gracias. Como todos los ríos se precipitan en el mar, así las gracias que tuvieron los ángeles, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, los confesores y las vírgenes se reunieron en María

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