TODOS LOS SANTOS

miércoles, 30 de julio de 2014

SAN LEOPOLDO DE CASTELNOVO



Leopoldo de Castelnovo (Adeodato Mandic), Santo 
Capuchino, 30 de julio Apóstol de  la Confesión
Martirologio Romano En Pavía, ciudad de Italia, san Leopoldo (Bogdan) de Castelnuovo Mandic, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que ardió de celo por la unidad de los cristianos y gastó toda su vida trabajando para la reconciliación de los mismos (1942).

El P. Leopoldo, llamado en el siglo Adeodato Mandic, nació en Castelnovo de Càttaro o Herceg-Novi (Croacia) el 12 de mayo de 1866, siendo el penúltimo de doce hijos. Todavía joven, se sintió llamado por Dios a trabajar por la unidad de los Ortodoxos a la Iglesia católica. Para ello, se trasladó a la región de Venecia y, a la edad de 16 años, ingresó en el noviciado capuchino de Udine (Italia), con la ilusión de ir más tarde a Oriente como misionero.

Ordenado de sacerdote en 1890, pidió a los superiores permiso para marchar a misiones, pero nunca se lo concedieron, entre otras razones, por su frágil constitución física y su delicado estado de salud, así como un pequeño defecto de pronunciación que le hacía penosa la predicación. No obstante, supo buscar la realización de su ideal allá donde le enviaba la obediencia. Se dedicó a las diversas tareas que le encomendaron los superiores, hasta centrarse en el ministerio de la confesión.

Durante cuarenta años, y hasta la víspera de su muerte, estuvo siempre dispuesto a acoger, escuchar, consolar y reconciliar a innumerables penitentes en una pequeña habitación aneja al convento de los Capuchinos en Padua. Murió, a la edad de 76 años, el 30 de julio de 1942: mientras se preparaba para celebrar la misa, le dio un ataque cerebral que le causó poco después la muerte, mientras sus hermanos cantaban la Salve a la Virgen. 

Pablo VI lo beatificó el 2 de mayo de 1976, y Juan Pablo II lo canonizó el 16 de octubre de 1983, dentro del Año Santo de la Reconciliación y precisamente durante la VI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tenía como tema central «La reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia».

martes, 22 de julio de 2014

SANTA MARÍA MAGDALENA





Subiste al Calvario
Hechizada de amor
Subiste al Calvario
Llena de dolor.

María magdalena
Qué gran lección
Acompañaste a la Madre
En la prueba mayor.

En bebida en tu dolor
No conociste al señor
Cuan grande fue tu amor
Que todo te lo perdono.

Intercede por este pobre pecador
Que sabe que ha pecado y pide perdón
Jesús lo que le pidas no te lo va a negar
Eres el consuelo a nuestra pobre humanidad.


 Autora: Mercedes Ramos.



María Magdalena en la Biblia
¿Dónde se encuentra María Magdalena en la Biblia?


María Magdalena aparece mencionada en todos los evangelios de la Biblia. Es mencionada por nombre, sin alusión a una relación matrimonial o de familia, y está presente en todas los momentos más importantes de la vida de Jesús: durante su ministerio y periodo de hacer milagros, y durante la Crucifixión, su entierro y la Resurrección. María Magdalena es tanto la receptora como la testigo de los milagros de Jesús.
El milagro de la sanación de María Magdalena
El milagro de la sanación de María Magdalena por Jesús aparece en los pasajes bíblicos de Lucas 8:2 y Marcos 16:9.
En Lucas 8:2, Jesús ejerce su ministerio y va por campos y pueblos predicando su mensaje. Va seguido de los apóstoles y de un grupo de mujeres a quienes había sanado de espíritus malignos. Este pasaje menciona que "María, llamada Magdalena" era una de ellas. Había sido liberada por Jesús de siete demonios.
El pasaje de Marcos repite esta información, y se piensa que una parte del pasaje fue añadida más tarde.
El pasaje de Lucas no menciona en ningún lugar que María Magdalena fuera prostituta o pecadora. La investigadora Cynthia Bourgeault, en su libro The Meaning of Mary Magdalene (El significado de María Magdalena) hace notar que el pasaje de Lucas también es importante para entender quién fue María Magdalena porque identifica a las mujeres como seguidoras, lo que las convierte en discípulas al mismo nivel que los hombres. Jesús no excluyó a las mujeres de su ministerio, sino que las incluyó como miembros completos de su grupo.
Al ser liberada de siete demonios, María Magdalena vivió en carne propia el milagro de sanación que ofrecía Jesús a los que tenían fe. Este milagro la transformó de tal manera que la convirtió en la testigo que lo acompañó hasta después de la muerte. María Magdalena en la Biblia es el ejemplo del poder de conversión del corazón humano.
María Magdalena como testigo de la Crucifixión
Todos los evangelios mencionan a las mujeres y seguidores de Jesús como testigos de la Crucifixión. Mateo 27:55-56 y Marcos 15:40 la mencionan por nombre, mientras que Lucas 23:49 menciona que las mujeres observaban desde la distancia. En pasajes anteriores incluía a María Magdalena entre ese grupo de mujeres. Sin embargo, Juan 19:25 pone a María Magdalena junto María, la madre de Jesús, y María, la esposa de Cleofas, al pie de la cruz.Esta es la imagen que la mayoría de las personas recrean cuando piensan en la Crucifixión de Jesús, con María Magdalena de pelo largo suelto, rojo o rubio, llorando a los pies del Maestro.
María Magdalena y la tumba de Jesús
Los pasajes de Mateo 27:61, Marcos 15:47 y Lucas 23:55-56 mencionan o implican a María Magdalena como presente en el momento en que José de Arimatea lleva el cuerpo de Jesús a la tumba. En el pasaje de Lucas, las mujeres se van a preparar los ungüentos con que embalsamarán el cuerpo. Pero en el pasaje de Mateo dice "Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro". María Magdalena se mantiene presente por un tiempo indefinido, velando el cuerpo de Jesús aún después de que todo el mundo se va.
María Magdalena en la Biblia: "Apóstol de Apóstoles"
María Magdalena es la primera testigo del milagro de la Resurrección, lo que la convierte en Apóstol de Apóstoles, la persona que Jesús escoge para llevar el mensaje de su regreso a la vida. Todos los evangelios la mencionan en este importante momento:
Mateo 28:1-10
Marcos 16:1-11
Lucas 24:1-11
Juan 20:1-18
En algunos de estos pasajes, María Magdalena llega a la tumba acompañada de otras mujeres. Su papel es siempre el de testigo y mensajera de la noticia de la Resurrección a los demás apóstoles.
En Juan 20:1-18 su papel es más dramático. Llorando en la tumba cuando ya Pedro y el otro apóstol se han ido, tiene un encuentro con Jesús a solas. Él le encomienda llevar la noticia a los demás. Que no le creen.
Al menos en los evangelios de la Biblia, el trabajo de María Magdalena como testigo de la pasión, crucifixión y resurrección de Jesucristo está completo. Este encuentro la convierte en la primera persona en reconocer la presencia gloriosa de su rabboni, y en la primera en anunciarlo públicamente al mundo. Ella es la testigo principal del gran milagro de la Resurrección.
Con el tiempo, la Biblia fue interpretada de diversas maneras, que convirtieron a María Magdalena en prostituta uniendo varias "Marías" en una sola. Hoy en día se le reconoce como apóstol, esposa de Jesucristo, santa, inspiradora de su propio evangelio y la representante secreta de la Diosa en el cristianismo. Su recuerdo sobrevive y su importancia para el corazón humano se revela cada día más.
 

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