TODOS LOS SANTOS

jueves, 11 de junio de 2015

SAN BERNABÉ APÓSTOL






REDACCIÓN CENTRAL, 11 Jun. 15 / 02:11 am (ACI).- El 11 de junio la Iglesiacelebra a San Bernabé, considerado Apóstol por los primeros Padres de la Iglesia y por San Lucas debido a la especial misión que el Espíritu Divino le confió.
Bernabé era apreciado por los Apóstoles por ser un “hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe” (Hechos 11,24).
Su verdadero nombre era José, pero los Apóstoles se lo cambiaron por Bernabé, que según San Lucas significa “el que anima y entusiasma”, “el esforzado”. En los Hechos de los Apóstoles (Hech 4) se cuenta que vendió su finca y entregó lo recaudado a los Apóstoles para que sea distribuido entre los pobres.
Colaboró muy de cerca con San Pablo y sus prédicas convirtieron a muchos. Ambos estuvieron en Antioquía por un tiempo, lugar que se transformó en el centro de evangelización y donde por primera vez se llamó cristianos a los seguidores de Cristo.
Los fieles de esta ciudad los enviaron a Jerusalén con una colecta para los que pasaban hambre en Judea.
El Espíritu Santo les encomendó a los dos Apóstoles una misión por medio de los maestros y profetas que adoraban a Dios, recibieron la imposición de manos y partieron acompañados por un tiempo del Evangelista Marcos, primo de Bernabé, a predicar en varios lugares.
Después de recorrer diferentes ciudades, confirmar a los convertidos y ordenar presbíteros, regresaron a Antioquía y luego se realizó el Concilio de Jerusalén en el que se declara que los “gentiles” no tienen el deber de la circuncisión.
Para el segundo viaje misionero, Pablo con Silas y Bernabé con San Marcos toman rumbos diferentes. Más adelante los dos Apóstoles se volvieron a encontrar en las misiones de Corinto.
Se dice que Bernabé murió lapidado por unos judíos envidiosos de las conversiones que obtenía. Sus restos fueron sepultados cerca de Salamina y encontrados en el 488. El Apóstol tenía sobre su pecho el Evangelio de San Mateo, escrito de su propia mano. Posteriormente fue trasladado a Mancheras (Chipre).

lunes, 27 de abril de 2015

SANTA ZITA 27 DE ABRIL

El 27 de abril es la fiesta de Santa Zita, patrona de las empleadas del hogar. Ella era de condición muy humilde y desde pequeña tuvo que trabajar como sirvienta para mantener a su Familia. Sufrió muchas burlas, pero su amor a los pobres hizo que hasta los ángeles le ayudaran en los quehaceres de la casa.
Santa Zita nació cerca de Lucca (Italia) en 1218 y sirvió desde los doce años de edad y por 48 años a una familia muy adinerada.
Como se preocupaba mucho por los más desfavorecidos, cierto día fue a ayudar a un necesitado, dejando por un momento su trabajo en la cocina. Los otros sirvientes se lo dijeron a la familia, que fue a la cocina a investigar y encontró a los ángeles haciendo el trabajo de la santa.
De esta manera se le permitió más libertad para servir a los pobres, pero no por ello cesaron los ataques y burlas de los otros sirvientes.
Por aquella época, una hambruna golpeó la ciudad y Santa Zita repartió hasta su propia comida con los pobres. La necesidad de los más desfavorecidos llegó a tal punto que la Santa tuvo que repartir las reservas de granos de la familia. Cuando los patrones fueron a ver, se dieron con la sorpresa de que la despensa estaba milagrosamente llena.
En víspera de Navidad Zita se encontró con un hombre que temblaba de frío en la entrada de la Iglesia de San Fredaino. La Santa le dio un manto costoso de la familia para que se abrigara y le pidió que lo devolviera al terminar  la Misa pero el hombre desapareció.
Su patrón montó en cólera al siguiente día contra Zita, pero un anciano desconocido en el pueblo llegó y devolvió el manto. Los ciudadanos interpretaron que este necesitado había sido un ángel y desde aquel momento la puerta de San Fredaino fue llamado “El Portal del ángel”.
Santa Zita partió a la Casa del Padre el 27 de abril de 1278 y de inmediato su fama de santidad se expandió en todo el país e Inglaterra. Sus restos reposan en la capilla de Santa Zita de la Iglesia de San Frediano, en Lucca (Italia).


miércoles, 10 de diciembre de 2014

SANTA EULALIA MARTIR



SANTA EULALIA MARTIR

Eulalia, era una joven cristiana, de apenas doce años, que, aleccionada por el ejemplo de los mártires, se enciende en deseos de dar su sangre por Cristo. Habiéndose proclamado por orden de Daciano, el cruel prefecto de Diocleciano, en el 304, un decreto obligando a la adoración de los dioses paganos, sus padres la retiran (al campo o a una torre, según distintas versiones), pero ella escapa y va a la ciudad de Mérida, se presenta ante el juez y da allí un testimonio público en favor de los cristianos; lo que le provoca ser torturada y martirizada.

HIMNO
Gloria, honor a la Mártir de Cristo
que en la arena luchando valiente,
esmaltó con su sangre inocente
de pureza el virgíneo cendal:
Y hoy ostenta vibrante la palma
que en el cielo su triunfo pregona,
mientras Cristo su frente corona
con la gloria del lauro inmortal.

Pura azucena, morado lirio,
rosa fragante, flor de martirio;
flor que embalsamas de auras de cielo
nuestros hogares: Cuando tu vuelo
como paloma posaste aquí,
tú ser quisiste, desde ese día,
amparo de siempre, consuelo y guía
del que en sus penas se acoge aquí.

Tú nos bendices desde la altura
donde en tu Iglesia, radiante y pura
luce tu imagen como la aurora,
mirando a un pueblo que canta y ora,
e implora siempre tu protección;
Que allí tu trono quiso fijar Dios quiso
como trasunto del paraíso,
como promesa de bendición.

Mártir de Cristo, Virgen sagrada,
a quien Dios hizo nuestra abogada;
por ti alentados, la vida entera
seguir queremos nuestra carrera
bajo tu sombra y en tu loor,
cantar fervientes himnos de gloria,
como trofeo de tu victoria,
como tributo de nuestro amor.

ORACIÓN
Oh Dios, fuente de todos los bienes, que para llevarnos a la confesión de tu nombre te has servido incluso del martirio de los niños, haz que tu Iglesia, alentada por el ejemplo de Santa Eulalia de Mérida, virgen y mártir, no tema sufrir por ti y desee ardientemente la gloria del premio eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén 

sábado, 22 de noviembre de 2014

VIDA DE SANTA CECILIA MARTIR


Santa Cecilia, patrona de la Música, con recursos audiovisuales

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Santa Cecilia, patrona de la Música, con recursos audiovisuales
Una de las santas más conocidas y veneradas a lo largo de la historia cristiana ha sido Cecilia de Roma. Universalmente reconocida como patrona de la música, esta mártir primitiva ya tenía una amplia veneración y reconocimiento por parte de la comunidad cristiana en el siglo IV de nuestra era, y posteriormente se la ha conmemorado tanto en Oriente como en Occidente. Su nombre también es de los que figuran entre las santas mujeres mártires conmemoradas en el Canon de la Misa. Pero, ¿sabemos realmente quién fue esta mártir tan reverenciada?
Su nombre y su vida
Comencemos por el nombre, que es romano de origen(Caecilia) y significa "ciega". Lo más probable es que fuera un nombre común entre las mujeres de su gens, quizá por alguna antepasada (o antepasado) que fue ciego. Era tradición en las altas familias romanas mantener un nombre o un apodo a modo de nombre a lo largo de generaciones. Existen muchos Cecilias y Cecilios en la historia antigua romana, por lo que el origen del nombre está fuera de discusión. La etimología del nombre que da Jacopo della Voragine en la Leyenda Áurea, según la cual Cecilia provendría de "Coeli Lilia" (lirio del cielo), me parece errónea e interesada; y además no sería la primera vez que este autor incurre en errores graves de etimología.
Felizmente, no existe ninguna duda acerca de su existencia histórica, pero no está nada claro cuándo vivió y sufrió el martirio. Así pues, partiendo de que no se conoce la fecha exacta de su martirio, a ello hay que añadir que su passio, legendaria y sin la menor credibilidad histórica, fue redactada después del marco propuesto para su muerte –entre los siglos I y IV-; como suele suceder en la mayoría de casos. ¿Qué nos dice esta passio sobre ella?
Cecilia era hija de una noble familia romana (la gens Metela) que había sido educada cristianamente, pero a la que prometieron, en contra de sus deseos, a un joven noble romano llamado Valeriano, cuando en realidad ella ya le había consagrado su virginidad a Cristo (el mismo papa Urbano le había impuesto el velo de las vírgenes). El día de su boda, en medio de la algarabía de músicos y bailarines, ella cantaba a Dios en su corazón rogándole que la mantuviera pura. Cuando estuvo sola con su marido le anunció que tenía un ángel guardando su virginidad y que no podía tocarla. Como Valeriano quisiera ver ese ángel, Cecilia lo mandó al tercer miliario de la Via Appia, donde las catacumbas, y fue convertido y bautizado por Urbano. Regresando a donde Cecilia, vio al ángel y se comprometió a respetar la pureza de su esposa, fueron ambos coronados de lirios por el ser celestial, y llegando luego a su presencia Tiburcio, hermano de Valeriano, fue también convertido y bautizado. Como se dedicaran los dos hermanos a realizar buenas obras y a sepultar mártires cristianos, fueron denunciados ante Almaquio, prefecto de Roma, y después de interrogados y juzgados, decapitados en el Pago Triopius (a 6 km de Roma). Con ellos se convirtió y fue también martirizado un tal Máximo. Cecilia los sepultó a los tres en un sepulcro nuevo grabado con un ave fénix (símbolo pagano de la resurrección) en el cementerio de Pretextato; y luego distribuyó los bienes de su marido entre los pobres antes de que el prefecto, como era costumbre, se los incautara. Cecilia fue luego arrestada y condenada a morir asfixiada en los vapores del baño de su casa –otras versiones la ponen escaldada viva en una olla de agua hirviente, algo impensable en una mujer de su alcurnia- pero al salir ilesa, trataron de decapitarla. Tras tres golpes de espada la cabeza no se desprendía, por lo que agonizó durante tres días, y a la llegada de Urbano, le legó su casa para que la hiciese iglesia y murió, mostrando tres dedos de una mano y una de la otra (esto se ha interpretado, bien como que Cecilia quería referirse a la Santísima Trinidad, "Un solo Dios verdadero y tres personas"; o bien que quería referirse a que había vivido tres días de un solo martirio). Urbano la hizo enterrar en el cementerio de Calixto, junto a la cripta de los Papas.
Hasta aquí la passio, que no merece credibilidad por su escaso rigor histórico. ¿Por qué? Tengamos en cuenta que Cecilia no es mencionada en la Depositio Martyrum del siglo IV. No la mencionan ni los poemas de San Dámaso, ni los de Prudencio. Tampoco hablan de ella ni San Jerónimo, ni San Agustín, y ni siquiera aparece en el calendario de la Iglesia de Cartago. Y no han llegado hasta nosotros las verdaderas Actas de su martirio. Todo lo que tenemos es esta passio, escrita en el siglo V, por un escritor anónimo, y que no está fundada en documentos antiguos. Tan sólo unos escasos datos podrían tener cierta verosimilitud. Pero veamos lo que dicen los expertos acerca de este tema. Erbes dice que el autor se inspiró en la Historia persecutionis vandalicae de Victor de Vita y que es anterior, concretamente del siglo IV. En este libro, hay una historia similar a la de la passio de Cecilia. También tiene episodios copiados de otras dos obras: el Apologético de Tertuliano y el Tractatus de Trinitate de San Agustín. En resumen: la historia que todos conocemos sobre Santa Cecilia es un compendio de relatos ficticios con intención devota. No merecen credibilidad.
Sobre cuándo pudo haberse ubicado el martirio de Cecilia, los autores proponen un auténtico baile de fechas en los que no entraré por no cansar al lector con nombres y cifras. Digamos simplemente que hay muchos autores con diferentes propuestas y que el marco establecido ronda entre el año 177 (s. I) y la mitad del siglo IV... vamos, un margen de muy escasa precisión, que coge prácticamente todas las persecuciones cristianas habidas. ¿Y qué hay del día del martirio? La passio nada dice al respecto, pero la mayoría de fuentes hagiográficas lo ubican el 22 de noviembre, fecha en que actualmente la celebramos.
Hoy lo dejaremos aquí para no cansaros, pero seguiremos hablando sobre su culto y sus reliquias, y en un tercer artículo, sobre la cuestión de su patronazgo sobre la música, que tiene mucho intríngulis. Sólo dos cuestiones fundamentales a remarcar: es una mártir real, auténtica, una persona histórica, que existió de verdad. Sin embargo, no se sabe absolutamente nada de su vida y tampoco cuándo vivió.
¿Cómo han llegado las reliquias de la Santa a nosotros?
El relato lo tenemos en la biografía de San Pascual I (817-824), donde leemos que, en el año 821, "estando haciendo reformas en la iglesia de la mártir, se le apareció en sueños una joven de aspecto angelical que se identificó como Cecilia, sierva de Cristo. Estando obsesionado el pontífice con que el rey longobardo Astolfo lo había sustraído [el cuerpo de ella] en el año 756, Cecilia le dice que eso no es cierto y le invita a que busque sus reliquias y las coloque en la iglesia que San Pascual estaba reconstruyendo. El papa las encuentra en el cementerio de Pretextato, no en el de Calixto y las traslada junto con las de Valeriano, Tiburcio y Máximo a la iglesia".Esta iglesia es la actual Santa Cecilia In Trastevere, donde podemos aún hoy venerar sus restos.
Pero he aquí otro error de la passio: ella no estaba sepultada en el cementerio de Calixto, sino en el de Pretextato. Duchesne arregla el asunto diciendo que previamente al papa Pascual I se había llevado a Cecilia junto al cuerpo de su esposo y de su cuñado, pero, ¿es esto realmente así?
En cualquier caso, Pascual I dispuso que el cuerpo de la mártir fuese colocado dentro de un ataúd de madera de ciprés y éste dentro de un sarcófago de mármol. En otro dispuso que fueran colocados Valeriano, Tiburcio y Máximo; y en un tercero a los también mártires Urbano y Lucio, que también habían ido a parar allí. Estos tres sarcófagos se encuentran actualmente en la confessio, en la cripta bajo el altar mayor de esta iglesia, donde podemos venerarlos (y no, como comúnmente se suele creer, donde está la imagen yacente de mármol esculpida por Stefano Maderna, que es simplemente eso: una estatua). La cabeza de Cecilia, sin embargo, no está ahí: fue colocada en un cofre de plata, que en tiempos de San León IV fue llevada a la Basílica de los Cuatro Santos Coronados.
El reconocimiento de estas reliquias se llevó a cabo el 19 de octubre de 1599, bajo supervisión del cardenal Sfondrati, que extrajo los sarcófagos de debajo el altar mayor. Ella estaba incorrupta, y no acostada, sino recostada del lado derecho y con las piernas encogidas, como si estuviese durmiendo. Así lo dice literalmente el acta de reconocimiento: "Visebaturque non ut assolet in sepulchro resupinum positum corpus, sed ut in lecto iacens, supra dexterum cubare latus, et contractis nonnisi ad modestiam genibus, ut durmientes imaginem redderet potius quam defunctae". Este hallazgo del cuerpo en estas condiciones probablemente inspiró la decisión de no tocarla en absoluto: no se extrajeron reliquias de ella, ni un fragmento. Por lo tanto, todos los relicarios sueltos que haya por la cristiandad y que se atribuyan a ella, con la excepción de la cabeza, son evidentemente falsos.
En el año 1600 Antonio Bosio reeditó la famosa passio, dedicándola a Sfondrati y añadiendo el episodio del reconocimiento de las reliquias. Pero en el mismo año del reconocimiento, acabado éste, fueron puestas a veneración pública las reliquias de la Santa hasta el día 22 de noviembre de 1599, con la ocasión de la festividad, momento en que fueron devueltas a la cripta, hasta día de hoy. Ante ellas pasaron media Roma, más de cuarenta cardenales (San Roberto Belarmino, entre ellos) el futuro León XI y el futuro Pablo V. Ahí fue cuando la vio el escultor barroco Stefano Maderno, y tomando el modelo, esculpió la imagen yacente de mármol que de sobra conocemos.
Tocado el tema de las reliquias y del lugar donde actualmente han quedado –la cripta de Santa Cecilia In Trastevere- conviene hablar también de la que fue su segunda tumba en las catacumbas de Calixto. Su descubrimiento lo menciona De Rossi en su segundo tomo de la obra "Roma Soterranea" (año 1854). Como decíamos, estaba en la cripta de los papas del cementerio de Calixto. Había una inscripción en negro, en forma de libro, que rezaba: "Decori sepulchri S. Conciliar martyris......" sobre unos ladrillos decorados en amarillo y negro con una inscripción en griego que rezaba: "Señor, ayuda a tu siervo Juan. Amén". Vamos, lo que viene siendo un típico graffiti de peregrino que llega al sitio y quiere dejar constancia de su visita, lo mismo que hacen hoy en día turistas y viajeros. Otros graffitis de sacerdotes fueron hallados junto a éste: de Prando, Benedicto, Sergio, Crescencio, Esteban, León, Lupo, Bonifacio... vamos, que era un lugar bastante frecuentado.
De Rossi argumenta que tales grafitos podrían datar de época de San Pascual I, es posible que sean anteriores porque entonces el cuerpo de la mártir no estaba aún allí, en el cementerio de Calixto, sino que el Papa lo halló en el de Pretextato como va dicho. En lo alto del lucernario de la cripta de los papas y de Santa Cecilia en el dicho cementerio de Calixto estaba pintada la Santa, de aspecto juvenil y en actitud orante, también una cruz y dos ovejas.
¿Por qué es patrona de la Música?
Es universalmente reconocida como patrona de los músicos y ningún Santo posterior le ha arrebatado este papel en la cultura y devoción cristianas, ni siquiera aquellos que sí fueron músicos en su vida terrenal, o protegieron la música mediante el mecenazgo. ¿Por qué? Vamos a verlo.
Por sorprendente que nos parezca a los que estamos acostumbrados a asociarla a la música, hasta pasada la Edad Media realmente no tuvo nada que ver con tal. De hecho, durante la Edad Media, el patrón de los músicos fue San Juan Bautista (!!). Esto se debe, en primer lugar, porque a su nacimiento su padre Zacarías entonó el Benedictus, y éste acabó por convertirse en el himno oficial de laudes que se cantaba diariamente por las mañanas en las comunidades monásticas. Y en segundo lugar porque algo tendrá que ver eso de "Oíd la voz que clama en el desierto..." y buena voz debió tener el Precursor para predicar en esas zonas tan yermas y abiertas, donde la voz la engulle el viento. Aunque en principio ni una cosa ni otra tengan mucho que ver con el canto en sí (en todo caso, ¿no debió ser Zacarías, y no Juan, el escogido como protector de los músicos?). Sin embargo a partir del Renacimiento es Cecilia, la mártir romana, quien reemplaza al Bautista en esta función de protectora de los músicos.
No fue un cambio brusco, de la noche a la mañana. En Historia las cosas jamás son así. Ya en muchos manuscritos medievales iluminados, así como en tablas góticas, Cecilia empezó a ser representada con un atributo que nos recuerda claramente al canto y a la música: una ave canora, esto es, un pajarito de especie indefinida, posado en sus dedos, que sin duda alude a esas especies de aves que tienen una gran capacidad de canto y entonación para atraer a las hembras. Son los primeros indicios que luego se convertirán en atributos más sonantes en este sentido: los instrumentos musicales. Pero incluso célebres artistas góticos como Cimabue y el Beato Angélico la representaron únicamente con la palma del martirio. Nada musical había aún en ella.
Pero antes de seguir con la iconografía, la pregunta esencial: ¿por qué una antigua mártir romana que jamás había tenido nada que ver con la música, de repente empieza a aparecer con atributos musicales? Como era de esperar, esto es a causa de una interpretación errónea de un pasaje de su –ya de por sí- inventada passio. Concretamente el pasaje "cantantibus organis illa in corde suo decantabat" (que se traduce como "mientras sonaban los instrumentos, ella cantaba a Dios en su corazón"). Se refiere al pasaje que menciona su boda con Valeriano y comenta que mientras sonaban los instrumentos y la algarabía de los músicos y bailarines en el salón del banquete, ella interiormente le rogaba a Dios que la preservara virgen en su noche de bodas. Esto se ha quedado anclado en el oficio divino dedicado a la Santa el día de su fiesta, donde el himno de maitines ("in corde suo soli Domino decantabat") y en laudes y vísperas, donde una antífona reza:"Cantantibus organis, Concilia Domino decantabat dicens: Fiat cor deum inmaculatum ut non confundar"("cantaba diciendo, Dios, haz mi corazón inmaculado para que no sea confundida").
A partir de esta interpretación, que data del siglo XV, empezó a creerse que Cecilia era músico o cantora, cuando sabemos que en la Antigüedad, y especialmente en la sociedad romana, a las mujeres de alta alcurnia no se les permitía aprender música ni canto; y no por machismo, sino porque el canto y la música eran consideradas actividades libertinas, de baja estofa, propias de gentuza y de esclavos, y por tanto indignas de una matrona romana. Pero, ¿es que fue Cecilia una matrona romana? ¡Eso si aceptamos la passio! Y como ya vimos, es inventada, por lo que ni podemos afirmar ni negar nada. No sabemos nada de ella.
Pero dejando aparte estas divagaciones, aún queda ver cómo posteriores interpretaciones, todavía peores que esta primera, propias del desvirtuamiento del latín clásico, llegaron a traducir este pasaje como "y mientras sonaba el órgano, ella cantaba a Dios...". "Organis" traducido como "órgano", ¡un instrumento musical que no existió hasta la época barroca, y por tanto, mucho menos existía en la Antigüedad! Y hete aquí que Cecilia empezó a aparecer, no ya oyendo sonar el órgano, sino tocándolo ella misma... un instrumento inexistente en su época, una actividad indigna de su supuesto estatus. El colmo de los despropósitos.
Posteriormente, en el arte ya tardío, manierista y neoclásico, se ha querido arreglar este desastre poniéndola como cantora, o dándole instrumentos más propios de la época, como arpas o liras; pero lo cierto es que siguen siendo instrumentos musicales que sólo se hubiera permitido manejar a una esclava. Por último, hay quien propone que quizá organis hiciera referencia a los instrumentos, no de música, sino de tortura ("y mientras la torturaban, ella cantaba al Señor en su corazón"); lo cual es bellísimo, pero igualmente ridículo: a una matrona de su alcurnia jamás se la hubiera sometido a tortura, pues la ciudadanía romana la preservaba de ello. Vuelvo a insistir: eso si aceptamos la passio, que no es aceptable.
Es por esto que desde la mitad del siglo XVI, especialmente en Francia, todos los músicos la festejan como patrona, hasta día de hoy, el 22 de noviembre. Pero como hemos visto, es más que probable que ella jamás tuviese nada que ver con la música o el canto, ya que todas las interpretaciones posteriores que se lo atribuyen son tardías y basadas en un error de lectura de una passio que ya es legendaria en sí misma. Mientras tanto, nuestra pobre Cecilia sigue cargando con instrumentos de música allá donde va, y si no fuera por esto, quién sabe si haría tiempo que hubiera sido olvidada como tantas otras. Bienvenido sea, pues, tal error, y sigan invocándola los músicos y cantores, para que su memoria no se pierda.
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domingo, 21 de septiembre de 2014

NOVENA A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Santa Teresita! Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Florecita de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir el Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de cielo y una mirada de tus hermosos ojos... Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra. ¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresita dadme fuerza para cumplir exactamente con mi deber, y concededme la gracia que en esta novena le pido. Amén.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:
DÍAS
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Jaculatoria. ¡Oh santita sin igual! Enséñanos el "caminito" de tu infancia espiritual.
Oración. ¡Gloriosa santita mía! Espero confiadamente me alcanzarás de Dios la gracia especial que en esta novena te pido. Yo en cambio, prometo imitar, con todas mis fuerzas, tus heroicos ejemplos, y apropiarme de las páginas de tu vida encantadora para que tenga la dicha de gozar de Dios en tu compañía en la patria de los santos. En tanto, quiero, cual tu, oh Florecita de Jesús, "deshojar" en la tierra las flores de mis caricias a los pies del Amor de los Amores y cantar a lo divino tus encantadoras armonías:

"Por solo tus amores,
Jesús mi bien amado,
En ti mi vida puse,
mi gloria y porvenir;
Y ya que para el mundo
soy una flor marchita,
No tengo más anhelo
que amándote, morir…"

DÍA PRIMERO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por aquel volcán de amores que inflamó tu corazón, cuyos divinos ardimientos fueron el dulce martirio que consumió tu vida "con ansias de amores inflamada", haz que también yo, ¡oh santa Teresita! a solo Dios entregue totalmente mi corazón con todas sus esperanzas y con todos sus ensueños, para que le transforme y le resucite y le salve. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA SEGUNDO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por los perfumes de santidad que exhalaste durante tu vida, escondida cual humilde violeta en el jardín del Carmelo, haz que pueda también mi alma, libre de los malos olores del pecado, agradar a Dios con el suave olor de las virtudes cristianas. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA TERCERO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por los pasos de inocencia y de candor que diste en la florida senda de tu caminito, que fue camino de infancia espiritual, haz que los pasos de mi vida no corran por los derroteros de la perdición; sino que, pasito a paso, suba la senda -cuesta arriba- que conduce a la gloria. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA CUARTO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por la celestial pureza que adornó tu corazón cual los lirios a los valles y la "nieve" a las alturas alcánzame, azucena del Carmelo, la pureza en pensamientos, palabras y obras. Defiéndeme en la tentación, y cubre con las azucenas de tu pureza la fealdad de éste pobre corazón mío inquieto y apasionado. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA QUINTO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por el empeño grande que pusiste en "pasar por la Tierra haciendo bien", y en esparcir en los corazones el amor y la esperanza, haz que también yo pase mi vida sembrando bondades para recibir allá arriba el galardón seguro del ciento por uno con la vida perdurable y feliz. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA SEXTO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por aquella continua tendencia de "empequeñecerse" que fue el tema de tu santa vida, haz sepa también yo ser un "alma tan pequeñita" que encuentre la verdadera grandeza en los brazos del sacrificio y de la Cruz; y aprenda a ser grande en lo pequeño y amar la humildad... la "pequeñez", para entrar más fácilmente por las puertas de la gloria al gozo eterno. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA SÉPTIMO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por aquel martirio tan continuado que sufrió tu espíritu en la incesante negación de la naturaleza, haz que aprenda a negar mis caprichos y veleidades y a pagar, cual tú, los desprecios del prójimo con una sonrisa heroica y celestial. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA OCTAVO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por la paciencia admirable con que supiste disimular y sufrir las enfermedades que en la Cruz te pusieron, ¡oh! que pueda yo también, santita mía, llevar si no con alegría, a lo menos en conformidad con la voluntad de Dios los achaques y miserias de este cuerpo de barro para que un día resulte embellecido en la gloria. Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.

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DÍA NOVENO [Ir al principio de esta página]

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Florecita de Jesús! Por el heroico valor con que apuraste el cáliz hasta las "heces" en el trance amargo de tu agonía; y por la dulce calma con que esperaste la fría llamada de la muerte, pueda yo también cerrar los ojos a esta vida mortal repitiendo las hermosas palabras que al morir pronunciaste: "Oh... ¡Le amo!.. . ¡Dios mío... os...amo!". Amén.
Petición. Tres Avemarías, jaculatoria y oración final de todos los días.



miércoles, 30 de julio de 2014

SAN LEOPOLDO DE CASTELNOVO



Leopoldo de Castelnovo (Adeodato Mandic), Santo 
Capuchino, 30 de julio Apóstol de  la Confesión
Martirologio Romano En Pavía, ciudad de Italia, san Leopoldo (Bogdan) de Castelnuovo Mandic, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que ardió de celo por la unidad de los cristianos y gastó toda su vida trabajando para la reconciliación de los mismos (1942).

El P. Leopoldo, llamado en el siglo Adeodato Mandic, nació en Castelnovo de Càttaro o Herceg-Novi (Croacia) el 12 de mayo de 1866, siendo el penúltimo de doce hijos. Todavía joven, se sintió llamado por Dios a trabajar por la unidad de los Ortodoxos a la Iglesia católica. Para ello, se trasladó a la región de Venecia y, a la edad de 16 años, ingresó en el noviciado capuchino de Udine (Italia), con la ilusión de ir más tarde a Oriente como misionero.

Ordenado de sacerdote en 1890, pidió a los superiores permiso para marchar a misiones, pero nunca se lo concedieron, entre otras razones, por su frágil constitución física y su delicado estado de salud, así como un pequeño defecto de pronunciación que le hacía penosa la predicación. No obstante, supo buscar la realización de su ideal allá donde le enviaba la obediencia. Se dedicó a las diversas tareas que le encomendaron los superiores, hasta centrarse en el ministerio de la confesión.

Durante cuarenta años, y hasta la víspera de su muerte, estuvo siempre dispuesto a acoger, escuchar, consolar y reconciliar a innumerables penitentes en una pequeña habitación aneja al convento de los Capuchinos en Padua. Murió, a la edad de 76 años, el 30 de julio de 1942: mientras se preparaba para celebrar la misa, le dio un ataque cerebral que le causó poco después la muerte, mientras sus hermanos cantaban la Salve a la Virgen. 

Pablo VI lo beatificó el 2 de mayo de 1976, y Juan Pablo II lo canonizó el 16 de octubre de 1983, dentro del Año Santo de la Reconciliación y precisamente durante la VI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tenía como tema central «La reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia».

martes, 22 de julio de 2014

SANTA MARÍA MAGDALENA





Subiste al Calvario
Hechizada de amor
Subiste al Calvario
Llena de dolor.

María magdalena
Qué gran lección
Acompañaste a la Madre
En la prueba mayor.

En bebida en tu dolor
No conociste al señor
Cuan grande fue tu amor
Que todo te lo perdono.

Intercede por este pobre pecador
Que sabe que ha pecado y pide perdón
Jesús lo que le pidas no te lo va a negar
Eres el consuelo a nuestra pobre humanidad.


 Autora: Mercedes Ramos.



María Magdalena en la Biblia
¿Dónde se encuentra María Magdalena en la Biblia?


María Magdalena aparece mencionada en todos los evangelios de la Biblia. Es mencionada por nombre, sin alusión a una relación matrimonial o de familia, y está presente en todas los momentos más importantes de la vida de Jesús: durante su ministerio y periodo de hacer milagros, y durante la Crucifixión, su entierro y la Resurrección. María Magdalena es tanto la receptora como la testigo de los milagros de Jesús.
El milagro de la sanación de María Magdalena
El milagro de la sanación de María Magdalena por Jesús aparece en los pasajes bíblicos de Lucas 8:2 y Marcos 16:9.
En Lucas 8:2, Jesús ejerce su ministerio y va por campos y pueblos predicando su mensaje. Va seguido de los apóstoles y de un grupo de mujeres a quienes había sanado de espíritus malignos. Este pasaje menciona que "María, llamada Magdalena" era una de ellas. Había sido liberada por Jesús de siete demonios.
El pasaje de Marcos repite esta información, y se piensa que una parte del pasaje fue añadida más tarde.
El pasaje de Lucas no menciona en ningún lugar que María Magdalena fuera prostituta o pecadora. La investigadora Cynthia Bourgeault, en su libro The Meaning of Mary Magdalene (El significado de María Magdalena) hace notar que el pasaje de Lucas también es importante para entender quién fue María Magdalena porque identifica a las mujeres como seguidoras, lo que las convierte en discípulas al mismo nivel que los hombres. Jesús no excluyó a las mujeres de su ministerio, sino que las incluyó como miembros completos de su grupo.
Al ser liberada de siete demonios, María Magdalena vivió en carne propia el milagro de sanación que ofrecía Jesús a los que tenían fe. Este milagro la transformó de tal manera que la convirtió en la testigo que lo acompañó hasta después de la muerte. María Magdalena en la Biblia es el ejemplo del poder de conversión del corazón humano.
María Magdalena como testigo de la Crucifixión
Todos los evangelios mencionan a las mujeres y seguidores de Jesús como testigos de la Crucifixión. Mateo 27:55-56 y Marcos 15:40 la mencionan por nombre, mientras que Lucas 23:49 menciona que las mujeres observaban desde la distancia. En pasajes anteriores incluía a María Magdalena entre ese grupo de mujeres. Sin embargo, Juan 19:25 pone a María Magdalena junto María, la madre de Jesús, y María, la esposa de Cleofas, al pie de la cruz.Esta es la imagen que la mayoría de las personas recrean cuando piensan en la Crucifixión de Jesús, con María Magdalena de pelo largo suelto, rojo o rubio, llorando a los pies del Maestro.
María Magdalena y la tumba de Jesús
Los pasajes de Mateo 27:61, Marcos 15:47 y Lucas 23:55-56 mencionan o implican a María Magdalena como presente en el momento en que José de Arimatea lleva el cuerpo de Jesús a la tumba. En el pasaje de Lucas, las mujeres se van a preparar los ungüentos con que embalsamarán el cuerpo. Pero en el pasaje de Mateo dice "Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro". María Magdalena se mantiene presente por un tiempo indefinido, velando el cuerpo de Jesús aún después de que todo el mundo se va.
María Magdalena en la Biblia: "Apóstol de Apóstoles"
María Magdalena es la primera testigo del milagro de la Resurrección, lo que la convierte en Apóstol de Apóstoles, la persona que Jesús escoge para llevar el mensaje de su regreso a la vida. Todos los evangelios la mencionan en este importante momento:
Mateo 28:1-10
Marcos 16:1-11
Lucas 24:1-11
Juan 20:1-18
En algunos de estos pasajes, María Magdalena llega a la tumba acompañada de otras mujeres. Su papel es siempre el de testigo y mensajera de la noticia de la Resurrección a los demás apóstoles.
En Juan 20:1-18 su papel es más dramático. Llorando en la tumba cuando ya Pedro y el otro apóstol se han ido, tiene un encuentro con Jesús a solas. Él le encomienda llevar la noticia a los demás. Que no le creen.
Al menos en los evangelios de la Biblia, el trabajo de María Magdalena como testigo de la pasión, crucifixión y resurrección de Jesucristo está completo. Este encuentro la convierte en la primera persona en reconocer la presencia gloriosa de su rabboni, y en la primera en anunciarlo públicamente al mundo. Ella es la testigo principal del gran milagro de la Resurrección.
Con el tiempo, la Biblia fue interpretada de diversas maneras, que convirtieron a María Magdalena en prostituta uniendo varias "Marías" en una sola. Hoy en día se le reconoce como apóstol, esposa de Jesucristo, santa, inspiradora de su propio evangelio y la representante secreta de la Diosa en el cristianismo. Su recuerdo sobrevive y su importancia para el corazón humano se revela cada día más.
 

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