TODOS LOS SANTOS

jueves, 30 de julio de 2009

San PEDRO CRISÓLOGO, Doctor de la Iglesia. (380-450)



Nació en Forum Cornelii, la actual Imola, cerca de Rávena, en el norte de Italia.

Algunas de las versiones ubican a San Pedro Crisólogo como discípulo de Cornelio, obispo de Ímola. Habría sido amigo cercano de San León Magno desde antes de ser designado como papa, así como del emperador Valentiniano, por cuya intercesión sería nombrado obispo de Rávena.

A su consagración como obispo, hacia 433, acudió desde Roma el propio papa, Sixto III. En esa época, Rávena era la capital del Imperio Romano de Occidente, y durante el periodo de San Pedro Crisólogo se convirtió en arzobispado.

Tantas buenas relaciones con gente tan elevada probablemente se haya debido al talento natural con que Dios lo bendijo: el don de la palabra.

En efecto, San Pedro Crisólogo fue uno de los más grandes predicadores en la historia de la cristiandad. De hecho, su sobrenombre le viene de su don para la oratoria, ya que “Chrysologus” quiere decir: “el de las palabras de oro”.

Con todo y ser un gran erudito, el lenguaje que empleaba San Pedro Crisólogo era sencillo y accesible para todos. Él mismo se esforzaba para decir lo que tuviera que decir en un máximo de un cuarto de hora.

Hasta nuestros días han llegado alrededor de 180 de sus sermones, los cuales se caracterizan por su manera de transmitir con verdadero calor humano el vigor de su fe. Estos sermones constituyen un documento histórico invaluable, y dan cuenta de su pasión y claridad, y del por qué era tan bienquerido entre gentes de todos los rangos.



San Pedro Crisólogo fue nombrado Doctor de la Iglesia por el papa Benedicto XIII en 1729. Sus restos reposan en la catedral de Imola.

SAN PEDRO CRISÓLOGO nos enseña el valor de dominar el lenguaje para transmitir ideas elevadas.

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