TODOS LOS SANTOS

lunes, 25 de julio de 2011

SANTIAGO APÓSTOL


Santiago era el hermano de Juan, y ambos hijos de Zebedeo, pescadores del lago de Genesaret y compañeros de trabajo de Pedro y Andrés. Dentro de este mundo de gentes sencillas, endurecidas por el trabajo, pero fieles al Señor y partícipes de la esperanza de Israel, la voz de Juan Bautista alcanzó una profunda resonancia y, en mayor grado aún, se dejó sentir el paso de Jesús de Nazaret: Se convirtieron en pescadores de hombres.

Con el celo por el reino de Dios se pudo entremezclar algo de ambición humana, pero la gracia de Dios conduciría a tales almas a la entrega total. Santiago pertenece al reducido grupo de los íntimos de Jesús, junto con Pedro y Juan: fue testigo de la resurrección de la hija de Jairo y de la transfiguración del Señor; éste esperó en vano de ellos algún consuelo en su agonía...

Por lo demás, a Santiago le cupo el honor de ser «el primero de los Apóstoles en ofrecer su vida por el Evangelio» el año 43 ó 44, poco antes de la fiesta de Pascua, el rey Herodes Agripa I le hizo decapitar (Hch 12, 2). De este modo, en conformidad con la predicción de Jesús, «compartió el cáliz del Señor».

Desde el siglo IX se venera en Compostela el sepulcro de Santiago. Sea lo que fuere de la autenticidad de semejante tradición, lo cierto es que el culto del Apóstol ha florecido a través de Europa a todo lo largo de los caminos que conducen a Galicia, hasta llegar a cruzar el Océano con los descubridores de América Latina (Santiago).

Aunque fue muerto en Jerusalén, la tradición dice que su cuerpo fue trasladado a España, donde su sepultura en Compostela se convirtió en uno de los más grandes destinos de peregrinación de la Edad Media. Más aún, aunque nunca se acercara, ni remotamente, a las Islas Británicas, le están dedicadas cientos de iglesias de Inglaterra. Finalmente, es el santo patrón tanto de España como de Guatemala y Nicaragua.

Si alguien hubiese dicho a Santiago lo influyente que se iba a volver, probablemente no lo habría creído. A menudo tampoco nosotros creemos tener influencia alguna. Rehusamos creer que una sola persona pueda marcar alguna diferencia.

Sin embargo es así. Recientemente, en un área metropolitana con una población de más de 200.000 personas, la propuesta de edificar una nueva biblioteca fue derrotada por tan sólo diez votos. Todas aquellas personas que se quedaron en casa, creyendo que la medida saldría adelante y que su voto no era necesario, quedaron indudablemente sorprendidas. Cualquiera que votó en contra de la propuesta pudo pensar con satisfacción que quizá fuera su voto el que marcó la diferencia.

A la madre Teresa de Calcuta le preguntaron en una ocasión cómo podía seguir trabajando para los pobres cuando había tantos, y ella sólo era una. Dijo que no había sido llamada a tener éxito; había sido llamada a ser fiel. Tampoco nosotros somos llamados a tener éxito, pero somos llamados a hacer nuestra parte. Haciéndolo, podemos ser mucho más influyentes de lo que creemos.

viernes, 22 de julio de 2011

SANTA MARIA MAGDALENA


DA TESTIMONIO DE CRISTO RESUCITADO

María Magdalena, con la otra María fueron las primeras en ir al sepulcro el domingo de Resurrección: "Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro" (Mt 28:1) Iban con los perfumes para embalsamarlo... Descubrieron así que alguien había apartado la pesada piedra del sepulcro del Señor.

"Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios". (Mc 16:9)

María Magdalena, la pecadora convertida en contemplativa, fue la primera que vio, saludó y reconoció a Cristo resucitado.

Jesús la llamó: "¡María!" Y ella, al volverse, exclamó: "¡Maestro!" Y Jesús añadió: "No me toques, porque todavía no he subido a mi Padre. Pero ve a decir a mis hermanos: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios" (Jn 20:17)

El hijo de Dios quiso enseñarnos el alcance de su amor y de su poder redentor santificando a una pecadora, adentrándola en su infinita misericordia y enviándola a anunciar la resurrección a los Apóstoles.

María Magdalena es gran ejemplo para todos. No se dejó paralizar ni por sus pecados del pasado ni por las opiniones humanas. Creyó de todo corazón en las promesas del Señor y alcanzó la meta. Aquella de quién Jesús dijo que se adelantó para "ungir su cuerpo para la sepultura", no puede ahora ungir Su cadáver porque ha Resucitado. Aquella de quién dijo que "dondequiera que se predique el evangelio se dirá lo que ha hecho por mi" no podía ahora ser excluida del Evangelio porque es la primera persona testigo de su principal evento: La Resurrección del Señor. A la que mucho amó mucho se le perdonó y mucho continuó amando hasta llegar a participar en la gloria del Señor.
TRADICIONES SOBRE LA VIDA POSTERIOR DE MARÍA MAGDALENA

La tradición oriental afirma que, después de Pentecostés, María Magdalena fue a vivir a Efeso con la Virgen María y San Juan y que murió ahí. A mediados del siglo VIII, San Wilibaldo visitó en Efeso el santuario de María Magdalena. En el 886 fueron llevadas sus reliquias a Constantinopla.

Según la tradición francesa muy difundida en occidente, María Magdalena fue con Lázaro y Marta a evangelizar la Provenza, Francia y pasó los últimos treinta años de su vida en los Alpes Marítimos, en la caverna de La Sainte Baume. Poco antes de su muerte, fue trasladada milagrosamente a la capilla de San Maximino, donde recibió los últimos sacramentos y fue enterrada por el santo.

La primera mención del viaje de María Magdalena a la Provenza data del siglo XI, a propósito de las pretendidas reliquias de la santa que se hallaban en la abadía de Vézelay, en Borgoña. Pero la leyenda no tomó su forma definitiva sino hasta el siglo XIII, en la Provenza. A partir de 1279, empezó a afirmarse que las reliquias de Santa María Magdalena se hallaban en Vézelay, en el convento dominicano de Saint-Maximin. Todavía en la actualidad es muy popular la peregrinación a dicho convento y a la Sainte Baume.

SE TRATA DE UNA FABULA

Pero las investigaciones modernas, especialmente las que llevó a cabo Mons. Duchesne, han demostrado que no se pueden considerar como auténticos ni las reliquias, ni el viaje de los amigos del Señor a Marsella. Así pues, a pesar de los clamores de la tradición local francesa, hay que confesar que se trata de una fábula. Volvamos pues al Evangelio.
"UN CORAZÓN HUMILLADO Y ARREPENTIDO, DIOS NUNCA LO DESPRECIA".

La pecadora fue perdonada por Jesús. Se cumplió en ella el Salmo 51 "Un corazón humillado y arrepentido, Dios nunca lo desprecia".

María Magdalena es la mujer que fue fiel a Jesús hasta el final y que El escogió para ser testigo de la Resurrección ante los apóstoles.

Santa María Magdalena, ruega por nosotros.

miércoles, 20 de julio de 2011

SAN ELÍAS PROFETA



Cuando sucedió, allá en el monte llamado Tabor, la Transfiguración de Jesucristo ante los tres discípulos predilectos Pedro, Juan y Santiago, dejándoles ver por un momento su Gloria, allá apareció Elías entre los invitados junto a otro peregrino de la montaña que se llamaba Moisés; los discípulos los veían conversando familiarmente con Cristo; entre los tres comentaban cosas sobre los acontecimientos de la próxima Pasión.

Ya sabían cosas de él; las habían escuchado con frecuencia en la sinagoga de los sábados; incluso los más viejos del lugar afirmaban que en los últimos tiempos se hablaba de Elías más que en otras épocas; no hacía mucho, la gente llegó a confundir a aquel Bautista que realizaba su carismática predicación en el río Jordán con Elías; los mismos príncipes de los sacerdotes habían mandado a unos comisionados para que investigaran si Juan era el Mesías tan esperado y, al obtener una respuesta negativa, intuyeron que se trataba de alguna otra persona importante y hasta le preguntaron si era una especie de reencarnación de Elías o una aparición suya, puesto que se hablaba de que el gran profeta tendría que venir en los tiempos últimos.

¿Qué quién fue este personaje?

Los judíos de todos los lugares conocían bien sus portentosas obras que fueron parte de su misión. Había nacido en torno al año 900 antes de Cristo, cuando ya se había consumado la división cismática político-religiosa del Pueblo de Dios que quedó seccionado en el Reino del Norte -con capital en Samaría- y el Reino del Sur -con capital en Jerusalén-, después de la asamblea que tuvieron en el 931, en Siquén. En el reino del norte se llama desde entonces Israel y el del sur Judá. Cuando Elías ejerce su profetismo por encargo de Dios, reina en Israel Ajab; pero se ha casado con la cruel Jezabel, hija de Ittobaal el rey de Tiro y Sidón, que ha traído a Samaría a sus profetas y dioses fenicios, levantado un templo a los baales y ha perseguido hasta el aniquilamiento a los profetas del verdadero y único Dios, Yahwé.

Elías o Eliyahú, que quiere decir "Dios es mi confianza", es fuerte y claro con el rey Ajab. Le dirá que por haberse apartado de Yahwé y por haber torcido sus ojos a los dioses falsos ya lleva su reino sufriendo años la sequía que ha mandado Elías; hace años que los campos se han olvidado de las cosechas, los veneros están agostados y los animales se mueren; los hombres tienen labios resecos y Samaría entera sufre el azote de Dios.

Profeta fuerte y claro con el pueblo prevaricador. "¿Hasta cuándo cojearéis entre dos muletas?" les dice, recriminándoles por mantenerse dubitativos y negligentes entre Yahwé y los baales. Tiene que convencerles con un prodigio: Reunidos los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y él solo en lid sobrenatural para dilucidar ante el pueblo dónde está la verdad; dos novillos descuartizados dispuestos sobre el monte para el sacrificio; los profetas de los baales danzarán, cantarán, gritarán, implorarán, se harán incisiones sangrientas y entrarán en trance sin éxito; Elías invocará con sencillez al Dios de Israel y de Judá y vendrá de inmediato un fuego del cielo que hará en un instante cenizas a las víctimas y a las piedras por más que antes hubieran sido empapadas en agua.

Con los intereses de Yahwéh es fuerte y claro por encima de todo. Los cuatrocientos cincuenta profetas de los falsos dioses son pasados a cuchillo junto al torrente Cisón. Ni uno sólo escapó.

Convertido ya el pueblo al buen Dios no hace falta que continúe el castigo. Viene el agua como llega la persecución de la vengativa Jezabel que obliga a huir a Elías al desierto donde, cansado y agotado el profeta, pide ya la llegada de su fin bajo la retama. Como el desierto tiene reminiscencias de lugar encontradizo con Dios, le viene el encargo de reponer fuerzas porque el camino a recorrer es aún largo para Elías. Hace falta ungir a Yehú para rey de Israel y preparar a Eliseo como sucesor en el profetismo.

Aún tuvieron tiempo para ver al hombre de Dios pasar andando el río Jordán golpeado con su manto.

¡Cuánto debió ser el poder que Dios dio a Elías cuando Eliseo se conformaba sólo con dos tercios de él para desempeñar su propia misión! Y lo tendrá al ver el rapto de su maestro al cielo en aquel carro de fuego.

SANTA LIBERATA MARTIR


Su vida esta mezclada entre la realidad y la leyenda. Nace Liberata en Balcagia, la actual Baiona de Pontevedra en Galicia (España), por el año 119, siendo hija de Lucio Castelio Severo, gobernador romano de Gallaecia y Lusitania y de su esposa Calsia, quien da a luz en un solo parto a nueve niñas, asustada Calsia, su marido esta fuera recorriendo sus dominios, por el múltiple alumbramiento y temiendo ser repudiada por infidelidad conyugal decide deshacerse de las criaturas y se las encomienda a su fiel servidora Sila, ordenándole que bajo el mayor secreteo las ahogara en el río Miñor. Sila cristiana a carta cabal, lejos de cometer tan horrible crimen, las dejaría en casa de familias amigas y las criaturas fueron bautizadas por el obispo San Ovidio y criadas en la fe cristiana.
Los nombres de estas niñas fueron: Ginebra, Victoria, Eufemia, Germania, Marina, Marciana, Basilisa, Quiteria y Liberata.

Llegado el momento tuvieron que comparecer ante su propio padre acusadas de ser cristianas, el cual al saber que eran sus hijas las invita a que renuncien a Cristo a cambio de poder vivir rodeadas de los lujos y comodidades propias de su nacimiento. Las encarcela tratando de atemorizarlas pero logran huir de las garras de la cárcel y se dispersaron. Todas ellas, no obstante acabarían siendo mártires cristianas. La devoción popular sitúa a Liberata mártir en la cruz a la edad de 20 años el 18 de enero del 139. Su fiesta se celebra el 20 de julio por ser la fecha en que se trasladaron sus reliquias desde la ciudad de Sigüenza a la Baiona gallega en el año 1515.

martes, 19 de julio de 2011

SAN ARSENIO


San Arsenio, monje anacoreta del siglo V, es famoso por sus refranes. Muchos acudían a el caminando desde muy lejos para escuchar sus consejos.

Cuando el emperador Teodosio el Grande buscaba un tutor para sus dos hijos, el Papa San Dámaso le recomendó a Arsenio quien era miembro de una noble familia romana y muy instruido. Llegó al palacio imperial en Constantinopla el 383. Durante unos once años vivió en el palacio imperial como educador de los dos hijos del emperador, Arcadio y Honorio. Pero allí sentía cada vez mas que Dios lo llamaba a dejarlo todo para dedicarse a la oración. Oyó una voz que le decía: "Apártate del trato con la gente y ve a la soledad" Tenía unos 40 años cuando se embarcó secretamente para Alejandría y fue al desierto de Scetis.

Los monjes del monasterio, sabiendo que Arsenio había vivido mucho tiempo en palacio, le pusieron a prueba. El superior lo recibió fríamente y a la hora de comer lo tuvo de pie, junto a su mesa. En vez de pasarle un plato de comida, le lanzó una tajada de pan al piso y le dijo secamente: "Si quiere comer algo recoja eso". Arsenio se inclinó humildemente recogió la tajada de pan y se sentó en el suelo a comer. El superior, al observar este comportamiento admirable, comprendió que tenía la humildad requerida para un monje.

A pesar de su humildad, Arsenio conservaba algunas pequeñas costumbres mundanas pero con prontitud aprendió a corregirse.

San Arsenio hacía penitencias extraordinarias. En una ocasión le comunicaron que un senador riquísimo le dejaba en herencia una gran fortuna. El santo renunció a todo a favor de los pobres y exclamó: "Antes de que él muriera en su cuerpo, yo morí en mis ambiciones y avaricias. No quiero riquezas mundanas que me impidan adquirir las riquezas del cielo".

Con frecuencia pasaba toda la noche en oración. Hacía estrictos ayunos y penitencias por su propia conversión, por los pecadores y la extensión del reino de Dios. Aún mientras trabajaba no dejaba la oración. Tal era su devoción que derramaba lágrimas.
Aunque tenía la tendencia de ser conversador, prefirió el silencio y la oración. Un día su superior le amonestó por no tratar mas con las muchas personas que acudían a consultarle. El respondió: "Dios sabe que los quiero con toda mi alma y que gozo inmensamente charlando con ellos, pero como penitencia tengo que abstenerme lo más posible de las charlatanerías. El Señor me ha dicho que si quiero santificarme tengo que hacer la mortificación de apartarme del trato con las gentes".
Algunos de sus dichos:

"Siempre he sentido temor a presentarme al juicio de Dios, porque soy un pecador".

El religioso debe preguntarse frecuentemente: "¿Para qué abandoné el mundo y me hice religioso? y responderse: Me hice religioso porque quiero santificarme y salvar mi alma. Si esto no lo consigo, he perdido totalmente mi tiempo". San Bernardo tenía esta frase escrita en su habitación: "Bernardo: ¿a qué viniste a la vida religiosa? - Quiero salvar mi alma y santificarme".

San Arsenio pedía consejos espirituales a monjes con menos formación que el. Le preguntaron por qué lo hacía y respondió: "Yo sé idiomas, literatura, filosofía y política, pero en lo espiritual soy un analfabeto. En cambio estos religiosos que no hicieron estudios especiales son unos especialistas en espiritualidad y de ello saben mucho más que yo".

Un religioso le preguntó por qué los sabios del mundo que conocen tantas ciencias y han leído muchos libros son tan ignorantes en lo que se refiere a la santidad y en cambio tanta gentecita ignorante progresa tan admirablemente en lo espiritual. El santo respondió: "Es que la ciencia infla y llena de orgullo, y en un corazón orgulloso Dios no hace obras de arte en santidad. En cambio los humildes conocen su debilidad, su ignorancia y su insuficiencia y ponen toda su confianza en Dios, y en ellos sí hace prodigios de santificación Nuestro Señor".
Murió en el año 450 con mas de 90 años de edad, en Troe, Egipto.

SANTA MACRINA LA JOVEN, VIRGEN


En el monasterio de Annesis, cerca del río Iris, en el Ponto, ahora en Turquía, santa Macrina, virgen, hermana de los santos Basilio Magno, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste, gran conocedora de las Sagradas Escrituras, que se retiró a la vida solitaria y fue ejemplo admirable de amor a Dios y de alejamiento de las vanidades del mundo. († 379)
Macrina era la mayor de los diez hijos de los santos Basilio y de Emelia la mayor, y hermana de los Padres Capadocios, san Basilio y san Gregorio de Nisa. Nació en Cesarea de Capadocia, hacia el año 327 y su madre la educó con particular esmero, le enseñó a leer y vigilaba cuidadosamente sus lecturas. El libro de La Sabiduría y los Salmos de David eran las obras predilectas de Macrina, quien no descuidaba por ello los deberes domésticos y los trabajos de hilado y costura. A los doce años fue prometida en matrimonio, pero su prometido murió súbitamente y Macrina se negó a aceptar a ninguno de los otros pretendientes, para dedicarse a ayudar a su madre en la educación de sus hermanos y hermanas menores. San Basilio el Grande, san Pedro de Sabaste, san Gregorio de Nissa y los otros hermanos de Macrina, aprendieron de ella el desprecio del mundo, el temor a la riqueza y el amor a la oración y la palabra de Dios. Según se dice, san Basilio volvió muy envanecido de sus estudios, y su hermana le enseñó a ser humilde. Por otra parte, Macrina fue «el padre y la madre, el guía, el maestro y el consejero» de su hermano menor, san Pedro de Sebaste, pues san Basilio el Mayor, murió poco después del nacimiento de su último hijo. A la muerte de su padre, san Basilio estableció a su madre y a su hermana Macrina en una casa a orillas del río Iris; las dos santas mujeres se entregaron allí a la práctica de la ascética con otras compañeras.

A la muerte de santa Emelia, Macrina repartió entre los pobres su herencia y vivió del trabajo de sus manos. Su hermano Basilio murió a principios del año 379, y Macrina cayó gravemente enferma nueve meses después. Cuando san Gregorio de Nissa llegó a visitarla después de nueve años de ausencia, la encontró en un lecho de tablas. El santo quedó muy consolado al ver el gozo con que su hermana soportaba la tribulación y muy impresionado del fervor con que se preparaba para la muerte. Santa Macrina exhaló eI último suspiro en un transporte de gozo al atardecer. Era tan pobre, que para amortajar el cadáver no se encontró más que un vestido viejo y una tela muy burda; pero San Gregorio regaló con ese fin una túnica de lino. El obispo del lugar, llamado Amauxio, dos sacerdotes y el propio San Gregorio, transportaron el féretro y, durante la procesión funeraria, se cantaron los salmos; pero la afluencia de la multitud y las lamentaciones del pueblo, especialmente de algunas mujeres, perturbaron mucho la ceremonia.

En el «Diálogo sobre el alma y la resurrección» y en un panegírico dedicado al monje Olimpio, san Gregorio dejó trazada la biografía de su hermana Macrina, con muchos detalles sobre su virtud, su vida y su entierro. En el panegírico mencionado, el santo habla de dos milagros: el primero de ellos fue que santa Macrina recobró la salud cuando su madre trazó sobre ella la señal de la cruz; en el segundo caso, la santa curó de una enfermedad de los ojos a la hijita de un militar. San Gregorio añade: «Creo que no es necesario que repita aquí todas las maravillas que cuentan los que vivieron con ella y la conocieron íntimamente ... Por increíbles que parezcan esos milagros, puedo asegurar que los consideran como tales quienes han tenido ocasión de estudiarlos a fondo. Sólo los hombres carnales se rehusan a creerlos y los consideran imposibles. Así pues, para evitar que los incrédulos sean castigados por negarse a aceptar la realidad de esos dones de Dios, he preferido abstenerme de repetir aquí esas maravillas sublimes ...» Este comentario confirma, una vez más, el dicho de que sólo un santo puede escribir la vida de otro santo.

lunes, 11 de julio de 2011

SAN BENITO, ABAD, PATRONO DE EUROPA



Benito quiere decir bendito. De ahí que la antífona con que da comienzo la Misa le corresponda perfectamente a nuestro santo, mientras que la de la comunión evoca el fundamento de toda vida consagrada: las Bienaventuranzas.

Las tres oraciones, que se inspiran en la Regla monástica, hacen referencia a la doctrina de aquel «maestro espiritual» que fue San Benito: quiso fundar una escuela en que se aprendiera a «servir al Señor», «prefiriendo el amor de Dios a todas las cosas» para avanzar por la senda de los mandamientos con libertad de corazón», hizo de la concordia fraterna y de la paz el alma de la vida comunitaria, insistiendo por encima de todo en el servicio de Dios por medio de la oración (Opus Dei) y de la disponibilidad con respecto a los hermanos, en los que hay que «descubrir siempre a Cristo».

Aparte de la Regla, que confiere su estructura a la liturgia del día, citemos algunos rasgos de la biografía de San Benito. Nació en Nursia, Umbría, hacia el año 480. Luego de haber estudiado en Roma, con idea de romper con el mundo, se retiró a una gruta de Subiaco dedicado a la contemplación.

Un monje le descuelga desde un peñasco algún alimento en un cestillo. El demonio no deja de tentarle. Un día sufre una fuerte tentación carnal, de la que Benito triunfa lanzándose desnudo en un zarzal, que todavía hoy se muestra al visitante. No volverá a sentir tal tentación.

Pasa luego de la soledad a la vida cenobítica o de comunidad. Le eligen abad de un monasterio. Funda varios en las cercanías, combinando la oración y el trabajo manual, según el estilo de San Pacomio en Egipto.

Admite a niños, como Plácido y Mauro. Será el principio de las escuelas monacales. Se cuenta que el pequeño Plácido era tartamudo. Sólo sabía decir sí. Sus padres lo llevaron al monasterio preocupados. Benito les acogió amablemente, con hospitalidad benedictina, y les consoló diciendo: "Aunque en toda su vida no sepa decir más que sí, ya es suficiente".

Algunos monjes revoltosos intentan eliminar al abad envenenándole con vino. Benito bendice el vaso y se quiebra. Entonces decide marchar a otro lugar. Con algunos incondicionales se dirige al sur, y establece en Montecasino la vida monástica.

Escribe la Regla "la Santa Regla, la más sabia y prudente de las Reglas", exigente y moderada a la vez, en la que se combinan sabiamente las alabanzas divinas con el trabajo manual: el famoso lema "Ora et labora". El abad representa a Cristo. Será para todos exigente y paternal, muy atento con los enfermos. Se recibirá a los huéspedes como al mismo Cristo.

Benito sabía que las limitaciones del monje y de su comunidad forman parte del plan de Dios para la santificación. Entonces introduce en la Regla el voto de estabilidad que liga al monje para siempre a un monasterio. Esto le impide soñar en hallar el monasterio perfecto. "Si tuviera otro abad, otros compañeros... Si estuviera en otro sitio". Esto es perder el tiempo. Lo que tienes es lo mejor, lo único, para tu santificación.

El monje saca la mejor luz y fuerza de la celebración de los divinos misterios, la obra de Dios por excelencia. Pero Benito no es sordo a las necesidades de los hombres. Desciende con frecuencia de su amada montaña, siempre que puede remediar cualquier necesidad. Sus hijos seguirán su ejemplo, de lo que se beneficiará muy positivamente, en todos los campos, toda la civilización occidental.

Al final de su vida mueren algunos de sus grandes amigos, como Cesáreo de Arlés y el abad Casiodoro. Mucho le afecta también el vuelo de paloma al seno del Esposo de su entrañable hermana Escolástica. Esto le va despegando más y más de la tierra y le va acercando al paraíso.

El Jueves Santo del 547, 21 de marzo, asistiendo a los divinos oficios, le llega la hora de la muerte. Quiere hacerlo de pie, como buen atleta de Cristo. De pie comulga y recibe la Sagrada Unción, sostenido por sus hijos, que celebran así la Pascua, la Pascua de su abad. Pío XII lo llamó Padre de Europa.

Desde el siglo VIII se celebraba su memoria el 11 de julio. Este mismo día se ha conservado en el Calendario romano para conmemorar al Padre de los monjes de Occidente, que es, asimismo, el Patrono de Europa, le nombró precisamente el papa Pablo VI (1964), ya que su regla, por la que se rigen hoy unos cuarenta mil monjes de todo el mundo, ha hecho que el patriarca del monacato occidental fuera uno de los grandes constructores de la personalidad europea; como Montecasino es nuestro símbolo de cultura cristiana, sobre cimientos paganos, arrasado por los bárbaros y destruido nuevamente en la segunda guerra mundial, persistiendo en medio de las peores tormentas como una lámpara que no se apaga y que encendió Benito.

La expresión «murió con las botas puestas» se refería originalmente a alguien que murió inesperadamente (probablemente de un disparo), que no tuvo tiempo siquiera de quitarse las botas. Con el tiempo, sin embargo, ha venido a significar una persona que nunca se rinde en la vida.

San Benito construyó doce monasterios; uno, Montecasino, fue reconstruido tres veces. Bajo su regla, los monasterios se convirtieron en santuarios del aprendizaje y la hospitalidad en la Edad Media. Sin los monasterios para mantener encendida la luz del aprendizaje, la Edad Media habría sido oscura en verdad.

La influencia de San Benito sobre la vida monástica fue tan grande que su regla para los monjes se convirtió en la norma a lo largo de toda Europa. Incluso hoy en día, muchas órdenes religiosas operan bajo la Regla de San Benito.

Al pie de la letra, Benito murió con sus botas puestas (o mejor, con sus sandalias). Aunque necesitaba apoyarse en sus monjes, se hallaba de pie en la capilla con las manos alzadas al cielo cuando falleció.

Muchos de nosotros tememos la vejez. Nos preocupa convertirnos en una carga para nuestra familia y para nosotros mismos. Aunque la vida no venga con garantías, los santos nos animan a no preocuparnos por lo que pudiera pasar o no pasar. Indican que incluso cuando ya no podemos trabajar físicamente, podemos todavía realizar labores espirituales, como las de perdonar a quienes nos han dañado, orar por otros y consolar a los afligidos.

ORACIÓN PARA EL 11 DE JULIO

San Benito, Padre y Protector nuestro, tu no te antepusiste a nada ante Cristo desde que lo hallaste en la oración. Intercede para que también nosotros podamos encontrarlo y así vivamos en el amor del Eterno Padre y en la victoria de la Cruz de su Hijo.Que unamos nuestros sufrimientos a los de la para la redención de nuestros pecados. Amen.

__________

NOVENA BREVE PARA PEDIR UNA GRACIA

Rezar durante nueve días consecutivos la siguiente oración:

OH San Benito, mi protector bondadoso y de cuantos van a ti en sus apuros. Intercede por mí a Dios para que alivie mis sufrimientos y dificultades que ahora me agobian

(pídase aquí la gracia que se desea obtener)

Te lo pido con toda confianza.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria MEDALLA DE SAN BENITO



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