TODOS LOS SANTOS

martes, 21 de febrero de 2012

SAN PEDRO DAMIANI

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San Pedro Damián vivió en una época convulsa (1007-1072) tanto política como eclesiásticamente, todo unido. Era monje camaldulense, de San Romualdo, pero fue llamado de su soledad al servicio de la Iglesia, y siempre anheló volver a su retiro y vivir como un eremita más. Son estos los siglos (del siglo IX al XII) en que se afianzan costumbres, pensamientos teológicos, ritos litúrgicos, normas disciplinares aún hoy vigentes y que antes se practicaban, pero de manera irregular. Pedro Damiani (o Damián) fue un gran apoyo de los Papas contra los abusos en la Iglesia, porque los combatió firmemente; por ejemplo la simonía, o sea, el comprar con dinero dádivas espirituales o cargos eclesiásticos, una costumbre que tardó en erradicarse; luchó también contra la injerencia del poder político en los asuntos eclesiásticos.

Aunque era firme en sus argumentos era obediente y caritativo con la Iglesia y los Papas reinantes (y conoció a varios, casi ninguno ejemplar), como Benedicto IX, que fue papa por tres veces (la primera vez con 12 años e impuesto por el rey de Bohemia), la segunda vez reinaría por 20 días, y fue depuesto por intereses políticos y económicos, la tercera vez estuvo ocho meses, hasta que San Bartolomé de Gottaferrata le hizo abdicar y se retiró como un simple monje solitario al monasterio de Gottaferrata.

También conoció a Dámaso II, impuesto por Enrique III de Alemania, a esta imposición contestó Pedro Damián, pero no fe escuchado, pero sus dotes de predicador y sobre todo, su austeridad de vida y santidad, hicieron que Esteban IX, Nicolás II y Alejandro II, (muy interesados en la reforma de la Iglesia, de las normas disciplinares, la liturgia, la vida honesta de los eclesiásticos) le llamaran a su lado para ayudarles en tamaña tarea. Por ello Esteban IX le nombró cardenal y obispo de Ostia, a lo que aceptó Pedro por obediencia y a la fuerza. Intervino en el sínodo de Frankfurt, impediendo que Enrique IV se separara fraudulentamente de Bertha, condesa de Las Marcas. También intervino en el castigo y penitencia de los cómplices del obispo de Rávena, acusado de crímenes, estafas, abusos y corruptelas. Su persona fue decisiva para condenar como antipapa a Honorio II.

Su intensa obra reformadora, misionera y oratoria, caló en gran parte de la curia romana y de Francia, que se preparó para la reforma eclesiástica. Además su habilidad diplomática, preparó al monje Hildebrando, de sobrada fama de santo, para ser elegido papa (esto sucedería al año siguiente de la muerte de San Pedro Damiani) con el nombre de Gregorio VII, que intentó poner fin a la intromisión del emperador de Enrique IV en los asuntos eclesiásticos (aquí sucedió la famosa entrevista en Canossa, la falsa penitencia de Enrique y el sincero perdón de Gregorio), pero este asunto no quedaría solucionado sino con Calixto II (1119-1124).

Escribió su libro "Libro sobre Gomorra, contra la cuádruple putrefacción de la corrupción carnal", muy duro con los eclesiásticos y nobles corrompidos por la lujuria. También escribió sobre liturgia, cánones en general, apologías de la fe ante el judaísmo, normativas para los monjes, teología sacramental, oraciones, himnos, poemas, biografías... Su obra epistolar es muy intensa, ruda en el lenguaje, firme en el ideal y amorosa en el objetivo y el trato. Toda su obra se resume en su gran misión: la reforma de la Iglesia.

Murió en 1072, fue canonizado por León XII, 756 años tras su muerte, en 1828. Junto a la canonización recibió el título de Doctor de la Iglesia. Su memoria, fiesta para la Orden Camaldulense, es el 21 de febrero.





San Pedro Damiani: consíguenos de Dios la gracia de que nuestros sacerdotes y obispos sean verdaderamente santos y sepan cumplir fielmente su celibato.


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