TODOS LOS SANTOS

viernes, 20 de mayo de 2011

SAN BERNARDINO DE SIENA PREDICADOR





San Bernardino fue el más famoso predicador del 1400 y sus sermones sirvieron de modelos de predicación para muchos oradores en los siglos siguientes.

Nació cerca de Siena en Italia en el año 1380. Su padre era gobernador. El niño quedó huérfano de padre y madre a los siete años. Dos tías se encargaron de su educación y lograron formarlo lo mejor posible en ciencias religiosas y darle una educación muy completa. Sus estudios de bachillerato los hizo con tal dedicación que obtuvo las mejores notas.

Era muy simpático en el trato y las gentes gozaban en su compañía. Pero cuando oía a alguien que empleaba un vocabulario grosero y atrevido le corregía con toda valentía, para que abandonara esa mala costumbre.

Era muy bien parecido y un día un compañero lo incitó a cometer una acción impura. Bernardino le respondió dándole una sonora bofetada. Otro día un estudiante invitó a los compañeros del curso a cometer impurezas y Bernardino los animó a todos contra el impuro y le lanzaron barro y basura por la cara hasta hacerlo salir huyendo. Pero en el resto de su vida Bernardino fue siempre un modelo de amabilidad y bondad.

De joven se afilió a una asociación piadosa llamada "Devotos de Nuestra Señora" que se dedicaba a hacer obras de caridad con los más necesitados. Y sucedió que en el año 1400 estalló en Siena la epidemia de tifo negro. Cada día morían centenares de personas y ya nadie se atrevía a atender los enfermos ni a sepultar a los muertos, por temor a contagiarse. Entonces Bernardino y sus compañeros de la asociación se dedicaron a atender a los apestados. Trabajaban de día y de noche. Bernardino preparaba muy bien a los que ya se iban a morir, para que murieran en paz con Dios y bien arrepentidos de sus pecados. Y como por milagro, este grupo de jóvenes se libró del contagio de la peste del tifo. Pero cuando pasó la enfermedad, Bernardino estaba tan débil y sin alientos, que estuvo por varios meses postrado en cama, con alta fiebre. Esto le disminuyó mucho las fuerzas de su cuerpo, pero le sirvió enormemente para aumentar la santidad de su alma.

Cuando ya recobró otra vez su salud, de vez en cuando se alejaba de casa y a quienes le preguntaba a dónde se dirigía les respondía: "Voy a visitar a una personita de la cual estoy enamorado". La gente creía que era que se iba a casar, pero un día sus tías le siguieron los pasos y se dieron cuenta de que se iba a una ermita donde había una estatua de la Virgen Santísima y allí le rezaba con gran fervor.

En el año 1402 entró de religioso franciscano. Lo recibieron en un convento cercano a su familia, pero como allí iban muchos amigos a visitarlo pidió que lo enviaran a otro más alejado y donde la disciplina era muy rígida, y así en el silencio, la oración y la mortificación se fue santificando.

Nuestro santo nació el día de la fiesta del nacimiento de la Santísima Virgen, el 8 de septiembre. Y en esa misma fecha recibió el bautismo. Y también un 8 de septiembre recibió el hábito de franciscano y en ese gran día de la Natividad de Nuestra Señora recibió la ordenación sacerdotal (en 1404). Fue pues siempre para él muy grata y muy significativa esta santa fecha.

Los primeros 12 años de sacerdocio los pasó Bernardino casi sin ser conocido de nadie. Vivía retirado, dedicado al estudio y la oración. Dios lo estaba preparando para su futura misión.

Ni la voz ni las cualidades oratorias le ayudaban a Bernardino para tener éxito en la predicación. Entonces se dedicó a pedir a Nuestro Señor y a la Sma. Virgen que lo capacitaran para dedicarse a evangelizar con éxito y de pronto Dios le envió a predicar. Y esto sucedió de un modo bien singular. Durante tres días seguidos, estando rezando todos los religiosos por la mañana, de pronto un joven novicio, sin poder contenerse, interrumpió la oración y le dijo: "Hermano Bernardino: no ocultes más las cualidades que Dios te ha dado. Vete a Milán a predicar". Iguales palabras le fueron dichas cada uno de los tres días. Todos consideraron que esto era una manifestación de la voluntad de Dios y le aconsejaron que se fuera a la gran ciudad a predicar la Cuaresma. Y los éxitos fueron impresionantes. Las multitudes empezaron a asistir en inmensas cantidades a sus sermones. Al principio le costaba mucho hacerse oír a lo lejos pero le pidió con toda fe a la Virgen Santísima y Ella le concedió una voz potente y muy sonora (en vez de la voz débil y desagradable que antes tenía).

Y desde 1418 hasta su muerte, por 26 años Bernardino recorre pueblos, ciudades y campos predicando de una manera que antes la gente no había escuchado. Se levantaba a las 4 de la mañana y durante horas y horas preparaba sus sermones. Y el efecto de cada predicación era un entusiasmarse todos por Jesucristo y una gran conversión de pecadores. Muchísimos terminaban llorando de arrepentimiento al escuchar sus palabras. Cuando su voz potentísima gritaba en medio de la silenciosa multitud: "Temblad tierra entera, al ver que la criatura se ha atrevido a ofender a su Creador", a las gentes les parecía que el piso se movía debajo de sus pies y empezaban a llorar con gran arrepentimiento. Casi siempre tenía que predicar en las plazas y campos porque en los templos no cabía la gente que deseaba escucharle.

Recorrió todo su país (Italia) a pie, predicando. Cada día predicaba bastantes horas y varios sermones. A todos y siempre les recomendaba que se arrepintieran de sus pecados y que hicieran penitencia por su vida mala pasada. Atacaba sin compasión los vicios y las malas costumbres e invitaba con gran vehemencia a tener un intenso amor a Jesucristo y la Virgen María.

Por todas partes llevaba y repartía un estandarte con estas tres letras: JHS (Jesús, Hombre, Salvador) e invitaba a sus oyentes a sentir un gran cariño por el nombre de Jesús. Donde quiera que San Bernardino predicaba, quedaban muchos estandartes en palacios y casas con sus tres letras: JHS.

En Polonia predicó contra los juegos de azar y las gentes quemaron todos los juegos de azar que tenían. Un fabricante de naipes se quejó con el santo diciéndole que lo había dejado en la ruina, y él aconsejó: "Ahora dedíquese a imprimir estampas de Jesús". Así lo hizo y consiguió más dinero que el que había logrado conseguir imprimiendo cartas de naipe.

Los envidiosos lo acusaron ante el Papa diciendo que Bernardino recomendaba supersticiones. El Papa le prohibió predicar, pero luego lo invitó a Roma y lo examinó delante de los cardenales y quedó tan conmovido el Sumo Pontífice al oírle sus predicaciones, que le dio orden para que pudiera predicar por todas partes.

Durante 80 días predicó en Roma e hizo allí 114 sermones con enorme éxito.

El Papa quiso nombrarlo arzobispo, pero el santo no se atrevió a aceptar. Entonces lo nombraron superior de los franciscanos, porque era el que más vocaciones había conseguido para esa comunidad.

Cuando Bernardino entró en la comunidad de franciscanos observantes, solamente había en Italia 300 de estos religiosos. Cuando él murió ya había más de 4,000.

Los grandes sacrificios que tenía que hacer para predicar tantas veces y en tan distintos sitios, y los muchos ayunos y penitencias que hacía, lo fueron debilitando notoriamente. En su rostro se notaba que era un verdadero penitente, pero esta misma apariencia de austero y mortificado, le atraía más la admiración de las gentes. El único lujo que aceptó en sus últimos años, fue el de un borriquillo, para no tener que hacer a pie todos sus largos viajes.

Era tal su deseo de progresar en el arte de la elocuencia y del buen predicar, que donde quiera que sabía que había un buen predicador, se iba a escucharlo y aún ya lleno de años, se sentaba como simple discípulo para escuchar las clases de los maestros afamados que enseñaban cómo hablar bien en público.

Y acompañaba sus predicaciones con admirables milagros y prodigios.

En su ciudad natal, Siena, había muchas divisiones y peleas. Se fue allá y predicó 45 sermones que devolvieron la paz a toda esa región. Uno de los oyentes logró copiar esos sermones y se conservan como una verdadera joya de la elocuencia sagrada, donde se combinan la teología con los consejos prácticos y la agradabilidad con la profundidad. Verdaderamente Bernardino era un gran maestro de oratoria.

En 1444, mientras viajaba por los pueblos predicando, con muy poca salud pero con un inmenso entusiasmo, se sintió muy débil y al llegar al convento de los franciscanos en Aquila, murió santamente el 20 de mayo.

En su sepulcro se obraron numerosos milagros y el Papa Nicolás V ante la petición de todo el pueblo, lo declaró santo en 1450 a los 6 años de haber muerto.

San Bernardino de Siena:
Suplícale al buen Dios y pídele a la Virgen Santísima,
que nos envíe muchos y muy buenos predicadores, como tú.
Ay de mí si no propago el evangelio. (San Pablo)
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jueves, 19 de mayo de 2011

SAN CELESTINO V

Benedicto XVI, visito la tumba de San Pedro Celestino V.

Papa #192.
Nacido en Isernia, Italia (1221)
Pontificado: Elegido, 5 Julio 1294, ordenado obispo de Roma, 29 agosto, Renuncia el 13 Diciembre, 1294.
Muere en Ferentino, 19 Mayo 1296.
Unico Papa que ha abdicado. Ultimo Papa que lleva ese nombre.

Pedro fue el úndecimo hijo de Angelo Angelerio y Maria Leone.
Su padre murió siendo Pedro joven. Cuando su madre preguntaba a sus hijos: "¿Quien de ustedes va a ser santo?" El pequeño Pedro respondía: "Yo, mama. Yo seré santo"

A la edad de 20 años, Pedro se hizo ermitaño y siguió la regla benedictina Fue ordenado sacerdote en Roma. En 1246 de vuelta en Abruzzo, vivió cinco años en una cueva cerca en el Monte Morroni, cerca de Sulmona. Sufrió violentas tentaciones que casi lo llevan a la desesperación. Pero el consejo de su director espiritual y algunas visiones le ayudaron a recobrar la paz. En una visión cierto santo abad, recien muerto, se le apareció confirmando el consejo de su director, le ordenó regresar a su celda y ofrecer cada día el sacrificio de la misa. Cuando deforestaron la montaña en donde vivía, se fue con dos compañeros al monte Magella. Otros ermitaños buscaban su guía lo que le llevó a fundar la comunidad del Espíritu Santo de Magella (Benedictinos Celestinos). Fue aprobada en 1271 por Gregorio X.

Pedro vivía en pobreza dedicado a la oración y a copiar libros. Nunca comía carne y ayunaba excepto el domingo. Dormía muy poco. Sus austeridades eran excesivas por lo que Dios en una visión le enseñó que no debía destruir su cuerpo sino que era su deber mantenerlo.

Mientras Pedro y sus hermanos se dedicaban a la oración y la penitencia, la Iglesia cursaba aguas tormentosas. Tras la muerte del Papa Nicolás IV, los cardenales en Roma no se ponían de acuerdo para elegir un nuevo Papa. Por dos años y tres meses la Sede permanecía vacante.

Los cardenales sorpresivamente eligieron a nuestro santo Papa. Hay diferentes relatos sobre como esto sucedió. Según la historia de Butler*, los cardenales se reunieron en Perugia y lo eligieron por unanimidad por su fama de santidad. El trató todos los argumentos para disuadirlos sin éxito. Entonces trató de huir pero fue interceptado. Fue ordenado obispo de Roma en la catedral de Aquila, cercana al monte Morroni donde vivía con sus hermanos ermitaños.

Celestino duró cuatro meses como Papa. Continuó siempre su vida pobre en medio de riquezas y humilde en medio de la fama. Se construyó una celda de madera. Siguió s en el Era santo pero no sabía gobernar. El rey Carlos de Nápoles se aprovechó de el y también hubieron abusos por parte de algunos en la curia del Vaticano. Celestino no estaba preparado para esas luchas.

Su conciencia le pesaba al sentir que no era competente para enfrentar las exigencias del Papado. Después de informarse sobre la ley de la Iglesia, el 13 de diciembre de 1294 convocó un consistorio de los cardenales en Nápoles, en el que estaba presente el rey de Nápoles y muchos otros. Ante ellos, Celestino leyó el acta solemne de abdicación, se quitó las vestimentas y ornamentos papales, se puso su hábito religioso, se bajo del trono y se postró ante la asamblea, pidiendo perdón por sus faltas y pidiendo a los cardenales que las reparen en la mejor forma que puedan escogiendo a un digno sucesor de San Pedro.

Vivió 10 meses después de su renuncia en vida oculta dedicado a la oración.

Pedro, habiéndose despojado de todo, regresó al monte Moroni para vivir con sus monjes, pero tantas eran las personas que iban a verle que el nuevo Papa temió que se produjera un cisma. Pedro fue retirado al castillo de Fumone, a nueve millas de Anagni, bajo guardia. Vivía su vocación monacal cantando continuamente los salmos con sus hermanos. Decía: "Yo deseaba nada en este mundo mas que una celda; y una celda se me ha dado". Profetizó su muerte y murió en la pobreza absoluta que siempre quiso vivir, después de haber rezado devotamente el salmo: "Que todo espíritu alabe al Señor"

Enterrado en la iglesia de Santa María de Collemaggio, Aquila, Italia.

Canonizado en 1313




martes, 17 de mayo de 2011

SAN PASCUAL BAILÓN



de l'Ordre de Saint-François
(1540-1592)

En la vida de San Pascual Bailón coinciden circunstancias providenciales. Su vida está entre dos Pascuas. Nace y muere el día de Pentecostés. Por eso se llama Pascual y será alegre como unas pascuas. Nace y muere en el mes de las flores y tendrá gran devoción a María. Su existencia está encerrada en dos pueblos sonoros. Nace en Torrehermosa, del reino de Aragón, y muere en Villarreal, del reino de Valencia. Vida hermosa y regia.

Por lo demás, el Serafín de Torrehermosa era de humilde familia. A los siete años ya era pastorcito. Y mientras cuida de sus ovejas, teje guirnaldas de flores y plegarias a la Virgen Nuestra Señora de la Sierra.

Desde niño fue muy inclinado a la piedad. Acude a la iglesia, sin prisa, a los pies de la Virgen o junto al Sagrario. Son sus amores. A ellos dedica las ternuras de su corazón. La Eucaristía y María tienen para él el atractivo irresistible de un poderoso imán. No podía separarse de él.

Como buen aragonés, es constante y tenaz. Es también un autodidacta. Aprende solo a leer. Así podrá conocer mejor los misterios de la fe. A puro de ejercicio, es además un buen grabador. A golpe de navaja ha grabado en su cayado una cruz, una custodia y una imagen de la Virgen. A los veinte años trabaja como rabadán para un rico propietario, Martín García. Y es tan responsable Pascual, que su amo le ofrece la mano de su única hija. Es una prueba muy tentadora. Pero no acepta. Hizo un propósito de niño: "Cuando sea mayor, seré franciscano". Poco después Santa Clara y San Francisco le confirman en su decisión. Camino de Cabolafuente, se le aparecen: "La castidad, la pobreza y la obediencia será tu ideal".

Pide el hábito de lego franciscano en Montfort. Como buen hijo del Poverello, celebra sus nupcias con la Dama Pobreza. Pobreza real, querida y saboreada. Quería ser "la escoba de la casa de Dios". Luego, durante casi treinta años, Almansa, Jumilla, Valencia, Elche, Loreto, Ayora, Játiva, Villena, Jerez y Villarreal, serán testigos de los milagros de su caridad, para con los hermanos del convento y de fuera, y de sus fervores eucarísticos.

Pascual Bailón. Nombre alegre y apellido juguetón. A veces, sin poder contenerse, se ponía a bailar ante una imagen de la Señora. Tenía buen humor. Recorría muchos pueblos mendigando para el convento y para repartir a los pobres. - Fray Pascual ¿por qué no os servís de un jumento para llevar ese aceite? - ¡Un jumento! ¿Dónde hallar otro mejor que yo?

Sus superiores le envían a París. Descalzo, a pie y mendigando hizo el viaje. Era una arriesgada aventura. Mil azares le sucedieron. Un hugonote sospechó del papista. - ¿Dónde está Dios?, le preguntó. - En el cielo, contesta Pascual sencillamente. Luego -llorará, porque si hubiera añadido: "y en el Santísimo Sacramento", hubiera sido mártir, que era su ardentísimo deseo. En el viaje de vuelta lo compensa con sus ardientes predicaciones sobre la Eucaristía y sus himnos de alabanza el Amor de los Amores.

Esa fue su vida, un serafín de amor. Humildad, silencio y sacrificio, como Jesús en la Eucaristía. La aurora le sorprendía siempre ante el Sagrario, radiante de luz y alegría. Allí se preparaba para la jornada. Y ante el Sagrario le sorprendía el anochecer, descansando de sus fatigas.

Su alma voló a la patria eterna en el momento de la elevación de la Misa. Oyó la campana y aún abrió los ojos para adorar la Sagrada Hostia. Era el 17 de mayo de 1592. El Papa León XIII declaró a San Pascual Bailón Patrono de todas las Obras Eucarísticas el año 1897.

martes, 10 de mayo de 2011

SAN JUAN DE ÁVILA

San Juan de Ávila Nacido en enero del año 1500 en Almodóvar del Campo, cursa los estudios universitarios de Filosofía y Derecho en Salamanca y de Teología en Alcalá, como discípulo predilecto de Domingo Soto. También los libros de Erasmo, saturados de espíritu paulino y ansiosos de re forma, le influyeron mucho. Fue el discípulo más aventajado, dice Fray Luis de Granada.

Corría el año 1517 cuando Juan de Ávila, estudiante de Salamanca, oyó la voz del Señor cerca de él no ya en la ribera del Lago de Galilea, sino en el bullicio de una fiesta de toros y cañas. Pero el eco que produce en su alma le lleva a dejarlo todo.

Ordenado sacerdote el 1525, celebra su Primera Misa y sueña con el nuevo mundo americano cuyas primicias están llegando a España. Dios tenia señalado otro campo de acción: para su apostolado, se convertirá en el apóstol de Andalucía. Recorre Écija, Sevilla, Córdoba, Granada. predicando con acentos patéticos, la conversión de los pecados y ganando para su causa a algunos sacerdotes, con los que organiza una Congregación de Operarios para sembrar la Palabra de Dios. Cuando más tarde mande al Concilio de Trento un memorial sobre las necesidades de la Iglesia, señalará entre las principales la de curas confesores y predicadores: sus compañeros han de intentar cubrir esta última necesidad. Funda junto con ellos hasta quince colegios en los que como el mismo afirmaba, se aprendía no tanto a gastar los ojos en el estudio cuanto a encallecer las rodillas en la oración.

Fervoroso y mortificado, incluso más hombre de oración que de palabra, Juan de Ávila sigue su camino encendiendo inquietudes de más exigente espiritualidad en seglares, clérigos y religiosos; por ejemplo, en carmelitas, como san Juan de la Cruz, en dominicos como fray Luis de Granada, que será su primer biógrafo.

Mantuvo comunicación con Santa Teresa de Jesús, San Pedro de Alcántara y San Francisco de Borja.

Entre sus muchos convertidos a una vida santa descuella San Juan de Dios.

Juan mantuvo intimas relaciones con Ignacio de Loyola y su recién fundada Compañía, hasta el punto de que, uno de los hijos de Ignacio, el P. Villanueva, escribía a su santo fundador: «En tanta conformidad parece que quepa otro acuerdo: o que él se una a nosotros o que nosotros nos unamos a él». En realidad, varios de los discípulos de Juan ingresarían en la Compañía de Jesús al llegar días de persecución inquisitorial para Juan y su principal obra, el Audi, filia. Acosado por múltiples adversidades y minada su salud con tanto trabajo y penitencia, se retira a Montilla, sin fuerzas ya siquiera para predicar—salvo en las grandes solemnidades y casi sin voz—. Pronunciando reiteradamente los sagrados nombres de Jesús y María se apaga aquella luz que a .tantos había llevado hacia la conversión, era el 10 de mayo 1569.

Junto a su devoción a la Eucaristía, destacaba también su piedad mariana. Hasta llegar a escribir familiarmente: "más quisiera estar sin pellejo que sin devoción a Nuestra Señora".

Fue canonizado en 1970 y es el patrono del clero secular español.
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Los días 9 y 10 de mayo 25 sacerdotes de la Diócesis presididos por el Señor Obispo están llevado a cabo una peregrinación a Montilla. Para visitar el sepulcro de San Juan de Ávila, patrono de los sacerdotes.

A los sacerdotes españoles hay que felicitarles el día 10 de Mayo, porque en ese día celebran su patrono, al Maestro Ávila. Y es bueno que se les felicite para mostrarles el respeto que su ministerio se merece y para hacer justicia a Juan de Ávila.

El sacerdote secular español más importante del siglo XVI; en ese siglo de grandes santos españoles, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa, San Juan de Dios, San Francisco de Borja, San Pedro de Alcántara y Fray Luis de Granada, le estimaban como amigo y como referente espiritual. Pero a pesar de su fama hasta fecha reciente no fue reconocida oficialmente su santidad, beatificado en 1894 y declarado santo en 1970. Su vida es un ejemplo de entrega a Dios: hecho sacerdote donó sus bienes a los pobres, quiso ir a misiones y toda su vida fue un ejemplo de buen desempeño del ministerio sacerdotal entregada a la oración y a la predicación del Evangelio. Recorrió toda Andalucía predicando, escribió grandes obras y sus enseñanzas influyeron en el concilio de Trento. Una de sus cualidades más admirables era su gran humildad. Fue encarcelado, por falsas acusaciones y aprovechó el tiempo para crecer en santidad. A pesar de sus brillantes éxitos apostólicos, siempre se creía un pobre y miserable pecador. Cuando estaba agonizante vio que un sacerdote lo trataba con veneración y le dijo: "Padre, tráteme como a un miserable pecador, porque eso es lo que he sido y nada más". Su devoción a la Virgen era tan grande que lo hacía exclamar: "Más preferiría vivir sin piel, que vivir sin devoción a la Virgen María".

lunes, 2 de mayo de 2011

SAN ATANASIO, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA


San Atanasio es el gran campeón de la ortodoxia, que luchó bravamente por la fe, contra todos los errores de su tiempo. Había nacido en Alejandría, ciudad en la que convergían las antiguas genealogías paganas de Egipto con las nuevas importadas de Grecia y de Roma. Siendo diácono, ya escribió una obra magistral en que desenmascara y refuta toda clase de errores, y establece con claridad la doctrina cristiana.

Alejandría era una auténtica Babel de doctrinas. Y como si aún fueran pocas las herejías que pululaban, aparece Arrio que negaba la divinidad de Jesucristo. Según él, Jesucristo sería la primera de las criaturas, un líder diríamos hoy, pero no Dios. Esta, una de las primeras herejías, se ve también reproducida en nuestros días, por lo que vemos la poca originalidad de nuestros actuales herejes.

Atanasio, bien formado en la famosa escuela alejandrina, y apoyado en Orígenes, se levanta con fuerza contra Arrio para defender la verdadera fe. Será una lucha sin cuartel, que le mantendrá en vilo sin concederse un momento de reposo. Tenía un carácter de acero y lo iba a necesitar.

Cuando el año 325 se reúne el concilio de Nicea, el primero de los ecuménicos, presidido en nombre del Papa por Osio, obispo de Córdoba, la dialéctica convincente de Atanasio brilló a gran altura. La divinidad de Jesucristo fue definida como dogma.

Poco después Atanasio sucedía a su obispo como patriarca de Alejandría. Pero la herejía, no aplastada del todo, iba a continuar. Había muchos intereses creados. Eusebio de Nicomedia, jefe de los obispos arrianos, intrigaba ante el emperador. Atanasio es cinco veces condenado, degradado y desterrado. Y empieza sus peregrinaciones a través del imperio. Cuatro emperadores -el más encarnizado, Juliano el Apóstata-, inducidos por obispos aduladores, intentan asustarle. Pero él sigue impávido defendiendo la ortodoxia, y cada vez es recibido triunfalmente por los fieles de su ciudad. Es famosa la estratagema que usó una ocasión. Remontaba el Nilo una noche, cuando notó que le seguían. Era la galera de la policía imperial. "¿Habéis visto a Atanasio?", preguntaron. "Precisamente, dijo él fingiendo la voz, camina río adelante, remad fuerte". La nave cruzó ligera. Atanasio viró la suya y así escapó al peligro.

Ya no le quedaban rincones donde esconderse en el imperio. Una de las veces en que es perseguido llega a ocultarse a las afueras de Alejandría en el sepulcro de su padre. En sus destierros, pasa años también en el desierto, conviviendo con Antonio, Pacomio y otros grandes anacoretas. Allí fortalece su espíritu para salir otra vez a la lucha con los arrianos. Fruto de su estancia en el desierto son algunos tratados importantes sobre la verdadera fe, y una vida de San Antonio, la primera hagiografía que se conoce, obra muy bien recibida por el mundo romano.

"El carácter de Atanasio, ha dicho Bossuet, es inconmensurable". Se le ha llamado el gran iluminador de la fe, y columna fundamental de la Iglesia. San Gregorio Nacianceno empezaba así él panegírico de Atanasio: "Alabar a Atanasio es alabar la misma virtud. ¿Acaso no celebra la virtud el que cuenta una vida que realizó todas las virtudes?". Toda su vida estuvo inflamada por una pasión: el amor al Verbo Encarnado. Su grandeza le coloca en la primera fila de los caracteres más admirables que ha producido el género humano.

miércoles, 27 de abril de 2011

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO


Toribio, arzobispo de Lima, es uno de los eminentes prelados de la hora de la evangelización. El concilio plenario americano del 1900 lo llamó «totius episcopatus americani luminare maius», que en vernácula hispana quiere decir «la lumbrera mayor de todo el episcopado americano». Era la hora de llevar la fe cristiana al imperio inca peruano lo mismo que en México se cristianizaba a los aztecas.

Nació en Mayorga (Valladolid), el 16 de noviembre de 1538. No se formó en seminarios, ni en colegios exclusivamente eclesiásticos, como era frecuente entonces; Toribio se dedicó de modo particular a los estudios de Derecho, especialmente del Canónico, siendo licenciado en cánones por Santiago de Compostela y continuó luego sus estudios de doctorado en la universidad de Salamanca. También residió y enseñó dos años en Coimbra.

En diciembre de 1573 fue nombrado por Felipe II para el delicado cargo de presidente de la Inquisición en Granada, y allí continuó hasta 1579; pero ya en agosto de 1578 fue presentado a la sede de Lima y nombrado para ese arzobispado por Gregorio XIII el 16 de marzo de 1579, siendo todavía un brillante jurista, un laico, o solo clérigo de tonsura, cosa tampoco infrecuente en aquella época.

Recibió las órdenes menores y mayores en Granada; la consagración episcopal fue en Sevilla, en agosto de 1579.

Llegó al Perú en el 1581, en mayo. Se distinguió por su celo pastoral con españoles e indios, dando ejemplo de pastor santo y sacrificado, atento al cumplimiento de todos sus deberes. La tarea no era fácil. Se encontraba con una diócesis tan grande como un reino de Europa, con una población nativa india indócil y con unos españoles muy habituados a vivir según sus caprichos y conveniencias.

Celebró tres concilios provinciales limenses –el III (1583), el IV (1591) y el V (1601)–; sobresalió por su importancia el III limense, que señaló pautas para el mexicano de 1585 y que, en algunas cosas, siguió vigente hasta el año 1900.

Fue de los pocos que intentaron poner al pie de la letra las disposiciones del concilio de Trento; pero se vio imposibilitado para cumplirlas todas –como la de los sínodos anuales– en aquellas circunstancias por la imposibilidad de las comunicaciones.

Aprendió el quechua, la lengua nativa, para poder entenderse con los indios. Se mostró como un perfecto organizador de la diócesis. Reunió trece sínodos diocesanos. Ayudó a su clero dando normas precisas para que no se convirtieran en servidores comisionados de los civiles. Visitó tres veces todo su territorio, confirmando a sus fieles y consolidando la vida cristiana en todas partes. Alguna de sus visitas a la diócesis duró siete años.

Prestó muy pacientemente atención especial a la formación de los ya bautizados que vivían como paganos. Llevado de su celo pastoral, publicó el Catecismo en quechua y en castellano; fundó colegios en los que compartían enseñanzas los hijos de los caciques y los de los españoles; levantó hospitales y escuelas de música para facilitar el aprendizaje de la doctrina cristiana, cantando.

No se vio libre de los inevitables roces con las autoridades en puntos de aplicación del Patronato Real en lo eclesiástico; es verdad que siempre se comportó con una dignidad y con unas cualidades humanas y cristianas extraordinarias; pero tuvo que poner en su sitio a los encomenderos, proteger los derechos de los indios y defender los privilegios eclesiásticos.

Atendido por uno de sus misioneros, murió en Saña, mientras hacía uno de sus viajes apostólicos, en 1606.

Fue beatificado en 1679 y canonizado en 1726.

Quien tenga la suerte de tener entre sus manos un facsímil del catecismo salido del Tercer Concilio Limense, aprenderá a llamar mejor evangelización que colonización a la principal obra de España en el continente recién descubierto.

martes, 19 de abril de 2011

SAN LEÓN IX PAPA


Se llamaba Bruno de Dagsburgo y estaba emparentado con la familia real de Alemania. Había nacido en 1002, en Alsacia, de un hogar cristiano y muy culto.

A temprana edad comenzó a estudiar en la escuela episcopal de Toul, y ya en su juventud dio muestras de estar dotado de notables cualidades. En este tiempo, padeció de una grave enfermedad, cuya curación se atribuyó a san Benito. Desde entonces profesó una especial devoción al santo patriarca.

Canónigo de la iglesia de san Esteban, en Toul, a la muerte del obispo de dicha ciudad fue designado para sucederlo. Un año después su pariente Conrado II - llamado el Sálico, fundador de la casa de Franconia - se hizo proclamar en Italia emperador romano.

Bruno fue un obispo enérgico y austero, que restauró la disciplina un tanto alicaída de los monasterios y defendió con firmeza los derechos de la Iglesia. A la muerte del papa Dámaso II, en 1048, se eligió a Bruno para ocupar el solio pontificio, siendo coronado a comienzos del año siguiente con el nombre de León IX. En este nuevo y alto cargo desplegó una intensa actividad. Promovió la reforma del clero y las buenas costumbres del pueblo; convocó varios sínodos diocesanos que condenaron severamente la simonía y la venta de indulgencias, práctica entonces muy arraigada, y trató de intensificar la vida monacal. Se mantuvo en permanente contacto con san Hugo, abad de Cluny, y con Halinard, arzobispo de Lyon, organizador de uno de los movimientos reformistas de Francia. Al mismo tiempo, llamó a su lado como colaboradores a los hombres más eminentes del clero, entre ellos al monje Hildebrando, futuro san Gregorio VII, el pontífice más grande de su siglo y uno de los mayores en toda la historia de la Iglesia.

Realizó numerosos viajes, visitando las distintas diócesis, en ocasiones, para reconciliar a soberanos enemistados. Cruzó los Alpes, llegó a Sajonia, luego a Colonia, a Toul, a Reims, a Metz, a Magnucia.

San León IX había sido designado sumo pontífice por su pariente el emperador Enrique III, hijo y sucesor de Conrado II. Sin embargo, él fue el primero en proponer que en el futuro los papas fuesen elegidos entre los cardenales. Tal disposición se hizo definitivamente efectiva en 1059.

Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla, censuró a la Iglesia de Occidente a causa de algunas normas disciplinarias y litúrgicas que diferían de las de Oriente. Era un pretexto para realizar la separación y situarse a la cabeza de la Iglesia Griega. San León IX le escribió una notable carta y envió una embajada a Constantinopla, pero no pudo evitar el cisma, que se produjo en 1054.

Enfermo, sintió que la muerte estaba cercana. Colocado su lecho junto al altar mayor de San Pedro, como era su deseo, murió el 19 de abril de 1054.


ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que San León IX, papa, presidiera a todo tu pueblo y lo iluminara con su ejemplo y sus palabras, por su intercesión protege a los pastores de la Iglesia y a sus rebaños y haz los progresar por el camino de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

TÚ TAMBIEN PUEDES SER SANTO

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VIRGEN CON CUATRO SANTOS

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Como el océano recibe todas las aguas, así María recibe todas las gracias. Como todos los ríos se precipitan en el mar, así las gracias que tuvieron los ángeles, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, los confesores y las vírgenes se reunieron en María

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