TODOS LOS SANTOS

viernes, 5 de febrero de 2010

SANTA AGUEDA VIRGEN Y MÁRTIR

Agueda significa "la buena", "la virtuosa".

Patrona de las enfermeras

Un himno latino sumamente antiguo canta así: "Oh Agueda: tu corazón era tan fuerte que logró aguantar que el pecho fuera destrozado a machetazos y tu intercesión es tan poderosa, que los que te invocan cuando huyen al estallar el volcán Etna, se logran librar del fuego y de la lava ardiente, y los que te rezan, logran apagar el fuego de la concupiscencia.".

Agueda nación en Catania, Sicilia, al sur de Italia, hacia el año 230.

Como Santa Inés, Santa Cecilia y Santa Catalina, decidió conservarse siempre pura y virgen, por amor a Dios.

En tiempos de la persecución del tirano emperador Decio, el gobernador Quinciano se propone enamorar a Agueda, pero ella le declara que se ha consagrado a Cristo.

Para hacerle perder la fe y la pureza el gobernador la hace llevar a una casa de mujeres de mala vida y estarse allá un mes, pero nada ni nadie logra hacerla quebrantar el juramento de virginidad y de pureza que le ha hecho a Dios. Allí, en esta peligrosa situación, Agueda repetía las palabras del Salmo 16: "Señor Dios: defiéndeme como a las pupilas de tus ojos. A la sombra de tus alas escóndeme de los malvados que me atacan, de los enemigos mortales que asaltan.

El gobernador le manda destrozar el pecho a machetazos y azotarla cruelmente. Pero esa noche se le aparece el apóstol San Pedro y la anima a sufrir por Cristo y la cura de sus heridas.

Al encontrarla curada al día siguiente, el tirano le pregunta: ¿Quién te ha curado? Ella responde: "He sido curada por el poder de Jesucristo". El malvado le grita: ¿Cómo te atreves a nombrar a Cristo, si eso está prohibido? Y la joven le responde: "Yo no puedo dejar de hablar de Aquél a quien más fuertemente amo en mi corazón".

Entonces el perseguidor la mandó echar sobre llamas y brasas ardientes, y ella mientras se quemaba iba diciendo en su oración: "Oh Señor, Creador mío: gracias porque desde la cuna me has protegido siempre. Gracias porque me has apartado del amor a lo mundano y de lo que es malo y dañoso. Gracias por la paciencia que me has concedido para sufrir. Recibe ahora en tus brazos mi alma". Y diciendo esto expiró. Era el 5 de febrero del año 251.



Desde los antiguos siglos los cristianos le han tenido una gran devoción a Santa Agueda y muchísimos y muchísimas le han rezado con fe para obtener que ella les consiga el don de lograr dominar el fuego de la propia concupiscencia o inclinación a la sensualidad.

Propósito: Digámosle a Dios: "Señor, aquí están todas mis concupiscencias y malas inclinaciones. Mi vida se puede convertir fácilmente en un desorden. Toma en tus manos estas mis malas inclinaciones y cálmalas y cúralas, tu que curaste las heridas de tu sierva Agueda y le diste fortaleza para resistir al fuego. Creo que el poder y la bondad de mi Dios podrán obtener lo que mis pobres fuerzas no han logrado. Dios puede mejorar radicalmente mi personalidad. ¿Cuántas veces pondré en manos de Dios mis concupiscencias y malas inclinaciones para que El las cure y las calme? ¿Cuántas veces cada día?

miércoles, 3 de febrero de 2010

SAN BLAS OBISPO Y MÁRTIR


Blas significa: "arma de la divinidad".(año 316)

San Blas fue obispo de Sebaste, Armenia (al sur de Rusia).

Al principio ejercía la medicina, y aprovechaba de la gran influencia que le daba su calidad de excelente médico, para hablarles a sus pacientes en favor de Jesucristo y de su santa religión, y conseguir así muchos adeptos para el cristianismo.

Al conocer su gran santidad, el pueblo lo eligió obispo.

Cuando estalló la persecución de Diocleciano, se fue San Blas a esconderse en una cueva de la montaña, y desde allí dirigía y animaba a los cristianos perseguidos y por la noche bajaba a escondidas a la ciudad a ayudarles y a socorrer y consolar a los que estaban en las cárceles, y a llevarles la Sagrada Eucaristía.

Cuenta la tradición que a la cueva donde estaba escondido el santo, llegaban las fieras heridas o enfermas y él las curaba. Y que estos animales venían en gran cantidad a visitarlo cariñosamente. Pero un día él vio que por la cuesta arriba llegaban los cazadores del gobierno y entonces espantó a las fieras y las alejó y así las libró de ser víctimas de la cacería.

Entonces los cazadores, en venganza, se lo llevaron preso. Su llegada a la ciudad fue una verdadera apoteosis, o paseo triunfal, pues todas las gentes, aun las que no pertenecían a nuestra religión, salieron a aclamarlo como un verdadero santo y un gran benefactor y amigo de todos.

El gobernador le ofreció muchos regalos y ventajas temporales si dejaba la religión de Jesucristo y si se pasaba a la religión pagana, pero San Blas proclamó que él sería amigo de Jesús y de su santa religión hasta el último momento de su vida.

Entonces fue apaleado brutalmente y le desgarraron con garfios su espalda. Pero durante todo este feroz martirio, el santo no profirió ni una sola queja. El rezaba por sus verdugos y para que todos los cristianos perseveraran en la fe.

El gobernador, al ver que el santo no dejaba de proclamar su fe en Dios, decretó que le cortaran la cabeza. Y cuando lo llevaban hacia el sitio de su martirio iba bendiciendo por el camino a la inmensa multitud que lo miraba llena de admiración y su bendición obtenía la curación de muchos.


Pero hubo una curación que entusiasmó mucho a todos. Una pobre mujer tenía a su hijito agonizando porque se le había atravesado una espina de pescado en la garganta. Corrió hacia un sitio por donde debía pasar el santo. Se arrodilló y le presentó al enfermito que se ahogaba. San Blas le colocó sus manos sobre la cabeza al niño y rezó por él. Inmediatamente la espina desapareció y el niñito recobró su salud. El pueblo lo aclamó entusiasmado.

Le cortaron la cabeza (era el año 316). Y después de su muerte empezó a obtener muchos milagros de Dios en favor de los que le rezaban. Se hizo tan popular que en sólo Italia llegó a tener 35 templos dedicados a él. Su país, Armenia, se hizo cristiano pocos años después de su martirio.

En la Edad Antigua era invocado como Patrono de los cazadores, y las gentes le tenían gran fe como eficaz protector contra las enfermedades de la garganta. El 3 de febrero bendecían dos velas en honor de San Blas y las colocaban en la garganta de las personas diciendo: "Por intercesión de San Blas, te libre Dios de los males de garganta". Cuando los niños se enfermaban de la garganta, las mamás repetían: "San Blas bendito, que se ahoga el angelito".

A San Blas, tan amable y generoso, pidámosle que nos consiga de Dios la curación de las enfermedades corporales de la garganta, pero sobre todo que nos cure de aquella enfermedad espiritual de la garganta que consiste en hablar de todo lo que no se debe de hablar y en sentir miedo de hablar de nuestra santa religión y de nuestro amable Redentor, Jesucristo.

ORACIÓN:
Milagroso San Blas, que lleno de júbilo, en el camino a la cárcel, obrasteis prodigios y salvasteis la vida de un niño que se moría ahogado por una espina que tenía atravesada en la garganta, alcanzadnos del Señor la gracia de vernos libres de todas las enfermedades de lo garganta y emplear a ésta siempre para la gloria de Dios y bien de nuestras almas. Así sea.

sábado, 30 de enero de 2010

SAN LESMES +1100


Un santo tan burgalés como el Cid, su contemporáneo, y cuyo sepulcro se venera en la iglesia de su nombre en Burgos, ciudad de la que es patrón. Ahora bien, como suele ocurrir con los santos, su lugar de nacimiento es muy otro, y al saber que Lesmes es una adaptación fonética de Adelelmo, quizás empiece a sonarnos a menos castizo y castellano.

En realidad era del otro lado de los Pirineos, de Loudun, en el Poitou, y debía de llamarse Adelelme, o, aún más a la francesa, Aleaume. Nació de una familia acaudalada, y después de repartir sus bienes entre los pobres vistió las ropas de uno de sus antiguos criados y fue en peregrinación a Roma.

Más tarde fue monje y llegó a ser abad del monasterio de La Chaise-Dieu, fundada por el Beato Roberto, en la Auvernia, hasta que Constanza, que era de origen borgoñón, la esposa del rey castellano Alfonso VI, le llamó a España para introducir la liturgia romana en sustitución de la mozárabe.

Lesmes fundó en Burgos el monasterio benedictino de San Juan Evangelista, y allí se dedicó a atender a las necesidades de los peregrinos de Santiago, quizá recordando los lejanos tiempos en que él también peregrinaba, y al cuidado de los enfermos. El despliegue de caridad religiosa al servicio de todos y especialmente de los enfermos, hasta su muerte el año 1097, le mereció el ser considerado por Burgos como su Santo Patrono.

Este francés, al que imaginamos siempre con los severos, rígidos trazos de la iconografía románica, se identificó tanto con su ciudad de adopción que casi hemos llegado a olvidar que vino de otras tierras; para hacer a Castilla y a España más universal, según el modelo de Roma, y para fundirse servicialmente con la etapa de Burgos en el camino de Santiago, viendo cómo su nombre se iba transformando en boca de los burgaleses, haciéndose pronunciable para ellos, hasta quedar convertido en un signo más de su entrega total a una misión.

Un siglo después se hace célebre en Burgos otro San Lesmes, compañero de retiro en la sierra de la Demanda, de San Julián, el futuro obispo de Cuenca y antiguo profesor de Teología en el Estudio General de Palencia. Con motivo de una grande hambre, el segundo san Lesmes destaca por sus esfuerzos en remediarla, procurando provisiones para los pobres.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

jueves, 28 de enero de 2010

ENSÉÑANOS SEÑOR COMO BUSCARTE


Señor Dios, enséñame dónde y cómo buscarte,
dónde y cómo encontrarte...
Tú eres mi Dios, tú eres mi Señor,
y yo nunca te he visto.

Tú me has modelado y me has remodelado,
y me has dado todas las cosas buenas que poseo,
y aún no te conozco...
Enséñame cómo buscarte...
porque yo no sé buscarte si tú no me enseñas,
ni hallarte si tú mismo no te presentas a mí.

Que te busque en mi deseo ,
que te desee en mi búsqueda.
que te busque amándote
y que te ame cuando te encuentre.

Amén.

San Anselmo de Canterbury

domingo, 24 de enero de 2010

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL

La conversión de San Pablo es uno de los mayores acontecimientos del siglo apostólico. Así lo proclama la Iglesia al dedicar un día del ciclo litúrgico a la conmemoración de tan singular efemérides. Saulo, nacido en Tarso, hebreo, fariseo rigorista, bien formado a los pies de Gamaliel, muy apasionado, ya había tomado parte en la lapidación del diácono Esteban, guardando los vestidos de los verdugos "para tirar piedras con las manos de todos", como interpreta agudamente San Agustín. De espíritu violento, se adiestraba como buen cazador para cazar su presa. Con ardor indomable perseguía a los discípulos de Jesús. Pero Saulo cree perseguir, y es él el perseguido. Mientras iba camino a Damasco en persecución de los discípulos de Jesús, una voz le envolvió, cayó en Tierra y oyó la voz de Jesús: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?" Saulo preguntó: "-¿quién eres tú, Señor?" Jesús le respondió: "-Yo soy Jesús a quien tú persigues. -¿Y qué debo hacer, Señor?". Pocas veces un diálogo tan breve ha transformado tanto la vida de una persona. Cuando Saulo se levantó estaba ciego, pero en su alma brillaba ya la Luz de Cristo. "El vaso de ignominia se había convertido en vaso de elección", el perseguidor en apóstol, el Apóstol por antonomasia. Desde ahora "el camino de Damasco, la caída del caballo", quedarán como símbolo de toda conversión. Quizá nunca un suceso humano tuvo resultados tan fulgurantes. Quedaba el hombre con sus arrebatos, impetuoso y rápido, pero sus ideales estaban en el polo opuesto al de antes de su conversión. San Pablo será ahora como un fariseo al revés. Antes, sólo la Ley. En adelante únicamente Cristo será el centro de su vida. La caída del caballo representa para Pablo un auténtico punto sin retorno. La vocación de Pablo es un caso singular. Es un llamamiento personal de Cristo. Pero no quita valor al seguimiento de Pablo. "Dios es un gran cazador y quiere tener por presa a los más fuertes", dice un autor. Pablo se rindió: "-he sido cazado por Cristo Jesús". Pero pudo haberse rebelado. Normalmente los llamamientos del Señor son mucho más sencillos, menos espectaculares. No suelen llegar en medio del huracán y la tormenta, sino sostenidos por la suave brisa, por el aura tenue de los acontecimientos ordinarios de la vida. Todos tenemos nuestro camino de Damasco. A cada uno nos acecha el Señor en el recodo más inesperado del camino. * También nosotros necesitamos de una personal conversión para ser instrumentos dóciles y eficaces en la tarea de la nueva evangelización. encuentra.com
Hoy, lunes 25, día de la conversión de San Pablo:
Quiero qué llegue mi mensaje de conversión también, por qué no podemos que darnos sin la lucha constante que supone la conversión día a día minuto a minuto, una lucha seria y perseverante para defender y crecer en la gracia de Dios. en suma, "la santidad personal de cada uno" Por qué Dios quiere que seamos todos santos y eso no se consigue sino es con la conversión del corazón contante mente, y sobre todo con la ayuda de Dios Padre, y Nuestro Señor Jesucristo, en colaboración de nuestra Madre Mediadora de todas las Gracias.

Mercedes Ramos

jueves, 21 de enero de 2010

SANTA INES MARTIR (AGNES)


Con el martirio de Sebastián había dado comienzo en Roma la persecución de Diocleciano. Parece que el de Inés señaló sus últimos meses (305). Después del militar, una chiquilla de doce a quince años. Cuentan los mismos padres de Inés que ésta se les escapó de casa para ir a proclamar su fe entre las autoridades, y que fue condenada en un principio a la hoguera y luego a ser decapitada. Se puede hacer un juego de palabras, en latín, entre el nombre de Inés (Agnes) y cordero (Agnus). No han faltado artistas y oradores que lo hayan hecho. La semejanza de la joven cristiana con el Cordero de Dios encierra, en efecto, un profundo simbolismo: en el sacrificio de Inés, el Cordero inmolado sigue ofreciendo a Dios el homenaje de su sangre. Por esto, la debilidad de la adolescente fue asumida por la fuerza de Cristo. El mundo cristiano - que inmediatamente después de las persecuciones podía venerar por todas partes gran número de mártires se sintió maravillado por el testimonio de esta jovencita, y, como dice San Jerónimo, «todas las lenguas ensalzarán pronto la vida de Inés».


San Ambrosio lo admira:"¡Qué halagos empleó el perseguidor para seducirla! ¡Qué esfuerzos para que aceptara el casamiento! Pero es otra su vocación. Esperar que me vais a convencer, sería hacer injuria a mi Divino Esposo. El primero que me ha escogido, ése recibirá mi fe. ¿Por qué tarda el verdugo? Perezca este cuerpo que, a pesar mío, puede ser amado por los ojos de la carne.

Después, continúa San Dámaso, "pisoteó valientemente las amenazas y el furor del tirano que hablaba de quererla entregar a las llamas. Con sus débiles fuerzas dominó un tremendo terror".

Ante la amenaza contra su virginidad, responde, en frase de Prudencio: "Cristo no olvida a los suyos; está con los que aman la pureza"...

Ante el último suplicio, "permanece de pie, firme y serena. Reza e inclina la cabeza; mientras tiembla el verdugo y su rostro palidece"... «Un solo golpe basta para tronchar la cabeza. La muerte llega antes que el dolor". Así describen su martirio, por la fe y la virginidad, San Ambrosio y Prudencio.

domingo, 17 de enero de 2010

TIEMPO PERDIDO

El tiempo que no dediquemos a ser santos, es tiempo perdido.

Ya lo dice el Apóstol San Pablo que todo lo que hagamos, ya sea comer, beber, o
cualquier otra cosa, lo hagamos para la gloria de Dios, es decir, para ser santos.
La voluntad de Dios es que seamos santos, y no hay mayor objetivo en la
vida que éste de llegar a la santidad. El demonio solo teme que nos decidamos de una vez por todas a ser santos, porque sabe que cuando gustemos el primer bocado de la santidad, nos habrá perdido para siempre, porque la santidad es tan sabrosa que una vez entrevista, nos da cada vez más hambre de Dios y de santidad y ya el demonio no nos puede detener de ninguna forma.

Por eso es que el demonio
hace todo lo posible para que los hombres pasen la vida entretenidos en milbagatelas y viviendo descuidados y sin pensar en sus destinos eternos.
Los
distrae del pensamiento de la muerte, que a todos nos sobrevendrá, y así cosecha innumerables almas para su Infierno.

Es tiempo de despertar y ser patriotas y
héroes, porque el que se santifica es el que más ama a su Patria y es el gran benefactor de la humanidad.

¿Queremos hacer algo por el mundo, por los hombres,
por Dios? Tratemos seriamente de ser santos, y haremos mucho, haremos todo lo que puede hacer un hombre en este mundo y en el otro.

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Como el océano recibe todas las aguas, así María recibe todas las gracias. Como todos los ríos se precipitan en el mar, así las gracias que tuvieron los ángeles, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, los confesores y las vírgenes se reunieron en María

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